❝ She was sunshine, I was midnight rain ❞
¿Haz hecho algo que crees es lo correcto, pero después te das cuenta de que cometiste un error? ¿Que ya es tarde y no puedes echar marcha atrás?
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CAPÍTULO CUARENTA Y CINCO
La presión que el neerlandés sentía en su pecho hizo que comenzara a asustarse, su cuerpo entero estaba temblando, se había ido, de nuevo la había perdido. Max lloró contra sus rodillas, mientras maldecía a su padre y el momento en que había decidido hacer aquella prueba para probarle que Noah si era su hijo y que dejara de decirle lo contrario.
La azabache abrió la puerta de la casa y al ver el mensaje de la castaña en su teléfono, la volvió a cerrar, quedándose estática mientras veía su teléfono.
— Noah, tu mamá quiere que vayamos a casa de tu madrina, allá comeremos el helado.
— Pero... mis juguetes están aquí— hizo un puchero mientras se comía su paleta y esta sonrió nerviosa.
— Lo haremos otro día, corazón.— se agachó a su altura. Asia le había dicho que no dejara que entrara a la casa, pero ella había escuchado los sollozos de Max, así que su corazón no pudo acatar la orden de su jefa.— Noah, tu papá está triste, ¿okey? Quiero que entres, le des un abrazo y le digas que mañana vendrás a verlo, ¿si?. No te asustes si está llorando, él estará bien.
— ¿Por qué triste?— cuestionó rápidamente.— ¿Tito Jos de nuevo dijo cosas feas?— Lexi negó.
Le acomodó su camisa — No, corazón, no es eso... en realidad, lo sé... pero haz lo que te dije ¿okey?
Noah entró en la casa y corrió a Max que estaba en el piso abrazando sus piernas. Lo envolvió en un abrazo y Max lloró con en los brazos de su hijo, el neerlandés sintió vergüenza al saber que su hijo estaba presenciado aquel patético acto de humano que estaba cometiendo, pero se aferró a su hijo. Noah le sonrió levemente limpiando sus lágrimas.
— Ik hou van je papa, alles komt goed.
Max sintió la opresión en su pecho aumentar, al temer que por la idiotez de algo que había hecho para demostrarle algo a su padre, perdiera a su hijo para siempre. Noah sabía que debía irse con Lexi, pero le costaba dejar a su padre en ese estado, el neerlandés no lo dejaba cuando estaba triste, porque debía dejarlo él.