❝ She was sunshine, I was midnight rain ❞
¿Haz hecho algo que crees es lo correcto, pero después te das cuenta de que cometiste un error? ¿Que ya es tarde y no puedes echar marcha atrás?
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CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE
Oxford, Reino Unido
Noah bajo corriendo del Mercedes de su tío, a la par que revoloteaba por todo el jardín, feliz de volver a su casa.
Max ayudó a bajar de la Ferrari a Asia y ambos sintieron al ver a su hijo, desde que salieron del hotel la mañana siguiente de la carrera había estado preguntando cuando irían a su antigua casa.
— Noah, ten cuidado, no vayas a caerte— Asia quiso alcanzarlo, pero Max negó, pues esta traía tacones y estaban caminado por el pasto.
Aleix, George y Max comenzaron a bajar cajas de las tres camionetas mientras Asia se descalzaba y hacía una trenza para salir a ayudarle a los demás, mientras Noah se quedaba con Carmen y Lexi dentro.
La castaña llevó dos cajas feliz de estar ahí, aunque amaba Mónaco, el sol, el mar y tener a sus monegascos cerca todo el tiempo, amaba su ciudad y la casa que albergaba todos los primeros recuerdos que tenía de su hijo.
Subió unas cuantas cajas hasta la habitación que correspondía y se detuvo en la habitación de su hijo, observando las fotos que había de ella y Max, de Mick y Noah, y las nuevas que había del mini británico con sus padrinos.
El pequeño le había pedido a su abuela que llenara su habitación de fotos con sus seres queridos, para que no los extrañara.
Al bajar mas cajas, Max se percató de lo que Asia estaba haciendo y el neerlandés negó.
— Masi, no debes cargar cosas pesadas— negó quitándole la caja, provocando un bufido de Asia.
— Maxie, no me sucederá nada, estoy llevando las cajas que no pesan— hizo un puchero, intentando recuperar su caja, pero Max negó.