Capitulo 4

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"Ramé"- Aemond escucho una voz derrepente, lo que hizo que diera un pequeño brinco- "¿sabes lo que significa?"- dijo mientras se acercaba lentamente hacia el omega, así que se giro para verlo cara a cara- "no, no lo se".

Aemond pudo ver como se formaba un pequeño gesto de risa a lo cual se sintió un poco avergonzado- "Ramé significa algo que es caótico y a su vez hermoso, viene del balínes".

Se quedo pensando en lo que acababa de decir, no sabía porque había dicho aquello, pero realmente eso no era lo que atormentaba sus pensamientos, lo que si lo hacía era que estaba frente al hijo de Rhaenyra Targaryen, no sabia que era lo que quería pero tenía que averiguarlo.

"En cierta forma me recuerda a tí"- dijo- "eres muy hermoso, pero si que creaste todo un caos"- dijo con cierta risa en su tono mientras se alejaba para tomar una copa y echar vino en ésta.

"¿Por qué me salvaste?"-Lucerys volteo a verlo de reojo y después volvió a poner atención en su copa- "pensé que ya te había quedado claro."

"Pues no fue así"- dijo con cierta dureza- "¿en serio es porque soy hijo de Alicent o es porque eres hijo de Rhaenyra?"- no quería darle más rodeos al asunto quería saber la respuesta.

Aemond seguía los movimientos del alfa, observo como se sentaba finalmente en el sillón, Aemond no se movio de su lugar solo quería saber la respuesta a esto y aunque su omega se sentía completamente seguro a su lado, ahora lo dudaba mucho, saber que era hijo de la persona que los había traído hasta aquí y que siempre los discriminada y los trataba como basura, no había forma que su hijo fuera diferente, tal vez solo quería jugar él como todos los Targaryen, pero no lo permitiría, averiguaria lo que queria de él.

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"Aegon ¿estas bien?"- preguntó Helaena con mucha angustia- "si, no te preocupes"- dijo mientras se sentaba en la cama, había sido una noche estresante primero llegamos a donde todos esos alfas, éramos como pequeñas ovejas en un corral lleno de lobos feroces, solo recuerda como uno de los alfas estaba intentando llevarse a Helaena, así que fue detrás de ellos y logro impedir que hiciera algo con ella, Helaena es hermosa y no solo eso tiene una de las mejores personalidades es atenta, cariñosa e ingenua, todavía puede darse la oportunidad de tener pureza en su ser, pero él no, desde que nacio su vida se ha basado en luchar pero no es tan fuerte como quisiera, fue difícil al principio tanto su madre como él teníamos una pequeña esperanza de que fuera alfa, pero no fue así, pero se dio cuenta de algo, si bien todos ellos lo tratan mal había cierto deseo en sus ojos lo que hacía que pudiera aprovecharse de ellos, si se comportaba de forma coqueta, se vestía de forma provocativas hasta podía lograr que olvidaran de quien era hijo y se rindieran ante él, así pudo lograr que muchos de esos imbéciles le dieran lo que buscaba , si bien a veces podría ser entretenido después volvía a la oscura realidad, una familia rota, una vida sin nada que envidiar. Por ellos cuando su madre les dijo sobre el trato que había hecho con Rhaenyra, no le molesto mucho, no era diferente a lo que ya hacia cada noche con diferentes alfas, así que aprovecho lo que ya sabía para llamar la atención de todos esos alfas y que  Helaena pasara desapercibida, no fue fácil pero lo logro.

"Lo siento, debes estar cansado después de pasar toda la noche despierto"- dijo Helaena mientras le entregaba un vaso de agua.

"No te preocupes, no fue tan difícil fue entretenido así que no te preocupes y mientras pueda mantenerlos alejados de ti, todó esta bien"- dijo para después tomar de la agua, no era totalmente mentira, al principio fue entretenido, todos ellos se peleaban por hablar con él, por verlo y eso le gustaba se sentía como un tesoro que todos quisieran tener pero después llego el momento en que empezaron a tocarlo, si bien no le molestaba, después de un rato todos se empezaron a sobrepasar con él, tocarlo más de la cuenta entre todos, dándoles bebidas que hacía que se sintiera mareado pero aún así seguía, sabía para lo que había ido no iba a poner resistencia a la final no paso nada del otro mundo así que al llegar la mañana se fue con Helaena a su habitación- "Aemond no está"- se sorprendio mucho cuando dijo eso, era cierto no lo había visto en toda la noche pero estaba tan sumergido en él y Helaena que no se dio cuenta en que momento Aemond desapareció, se levantó rápido de la cama para salir del lugar cuando Helaena lo tomo del brazo- "ya lo intente, hay un guardia atrás de la puerta no nos deja salir del lugar"- Aegon solo podía preocuparse aún más ¿como haría para encontrar a Aemond si no podría salir de allí?.

"Hay una forma de salir"-dijo Helaena- "los omegas de aquí tienen un túnel el cual da hacia los jardines de la mansión, no son los jardines principales si no, uno que está abandonados, es un buen lugar para descansar, puedes ir por el túnel y después ir a buscar'- se quedo impresionado por la información le acababa de dar- "¿como sabes todo eso?"

'Bueno, mientras ayer estabas ocupado distrayendo a los alfas, hablé con unos omegas y nos llevamos bien, así que cuando les comente que Aemond no estaba me comentaron de este lugar para encontrarlo, pero necesito que vayas tú, eres experto en  desenvolverte en estas situaciones."

"Claro, iré enseguida"- Aegon la abrazo mientras lo decía, ella era un Ángel, no tenía dudas siempre tenía un plan para todo, así que cuando la solto, lo llevó de inmediato a una habitación, donde le dieron una camisa que le quedaba grande junto a unos pantalones y botas- "¿de donde has sacado todo esto?"- ella lo miro y sonrió- "son de algunos alfas que pasan por acá y dejan sus ropas"-dijo mientras lo guiaban al fondo de la habitación, dirigiéndose detrás de un mueble gigante se podía observar un agujero no muy grande pero tampoco tan pequeño, era perfecto para pasar, así que se volteo para ver y darle una sonrisa a su hermana, prometiendo e que volvería con Aemond, así que se adentre al tunel, estaba muy oscuro y casi no podía ver, pero después de unos cortos minutos pude ver una luz, así que corrio hacia ella, cuando al fin pude salir vio un lugar hermoso, era un jardín gigante que si bien, se podía ver que estaba descuidado por la hierba crecida, algunas bancas y fuentes en mal estado pero eso no quitaba lo hermoso del lugar, Aegon empezó a caminar un poco y se encontró con un pequeño lago, el cual tenía unas flores hermosas flotando, este las reconoció de inmediato era una flor de Loto, era una de sus favoritas, significaba pureza de cuerpo y alma, lo que parece gracioso no puede estar más alejado de sí mismo, Aegon estaba tan encantado viendo las flores, hasta que escucho como un grupo de hojas eran pisadas, se volvió de inmediato para ver quien era y allí vio un alfa, era alto y aunque si bien no se veía tan fuerte, se podía observar que esta en buena forma, pero eso no era lo mejor, tenia un rostro hermoso, el más hermoso que había visto, sentia como su corazon empezaba a latir por este alfa, era el alfa de sus sueños, pero se regaño así mismo por estar pensando eso cuando claramente no es lo que debería estar pensando,  había salido a escondidas del lugar para buscar a Aemond y por estar distraído un alfa lo había encontrado y ahora tendría muchos problemas, se maldecía así mismo por no ser más astuto, ahora lo que quedaba por hacer era intentar enfrentar o intentar razonar con este alfa para poder buscar a Aemond, maldita seas Aemond ¿donde estas?

Mi único Omega Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora