Después de su pequeño momento en la tienda Lucerys y Aemond pensaron que ya era hora de ir a casa dónde apenas llegar se encerraron en su habitación pasaron toda la noche juntos entre pequeñas risas, caricias y besos, hablaron de pequeñas cosas pero que a su vez los hacía conocer cada vez mejor al otro, el Omega estaba feliz de conocer algunas cosas del alfa, mientras que este no podía estar más feliz viendo como ahora su Omega se sentía tan cómodo hablando, era melodía para sus oídos su voz y su risa simplemente era perfecto.
En cuanto salió el sol y mientras el Omega dormía Lucerys salió de la habitación ya que queríadarle una sorpresa al pequeño omega, fue a uno de sus jardines a escoger una rosa para despertarlo, Pero cuando estaba apunto de escoger una escucho unos pasos detrás suyo.
-Hola Lucerys- el alfa volteo a ver a su hermano.
-Vaya hasta que por fin sales de tu cueva- Jace rodó los ojos ante su ironía. Necesitaba pensar- Lucerys solo asintió a sus palabras esperando que este dijera más.
-Luce, madre viene en dos días - el alfa se tenso inmediatamente
-Eso no es posible, tendría que quedarse más tiempo ¿Estás seguro?
-Completamente, escuché a Lyma comentarlo a unos de los guardias, se supone que no deberías saberlo Pero creo que lo mejor es hablar de ello
-Crei que soy un culpable más ¿Por qué me estás contando esto?- Jace soltó un pequeño suspiro ante sus palabras- Mira Lucerys tienes que entenderme no fue nada fácil para mí, enterarme de todo eso ¿entiendes? Sabía que la familia tenía sus negocios turbios Pero ¿Traficar Omega? No puedes culparme por lo de ese día, estos días simplemente no han sido fáciles, viene aquí con la esperanza de pasará un buen tiempo entre hermanos pero eso no ha pasado
-Te entiendo Jace creeme lo hago Pero estos no han sido días faciles para mí, ha Sido toda mi vida desde que tú te fuiste y si reconozco mi error de no haberte dicho nada, pero no quería agobiarte, acabas de enterarte sobre los hijos de Alicent, no quería que supieras algo tan atroz
-Entonces ¿sabes que tener a estos omegas allí está mal?
-Por Dios Jacaerys, claro que se que está mal
-¡¿Entonces porque no has hecho nada?! O es que me vas a decir que ellos están aquí porque quiere.
-No, no lo están- Lucerys se llevó una mano a su frente y masajearla por unos unos segundos- Tengo un plan ¿Si? Pero no es tan sencillo mi madre sigue siendo la jefa, no puedo tomar decisiones por ella en este momento pero tengo planes, tengo ideas de nuevos negocios y poder eliminar el trafico pero necesito algo de tiempo.
-Y el Omega que tienes en tu habitación ¿sabe de tus planes?"- Lucerys desvío la mirada, sabía que este era un tema difícil.
-No.
-¿Planeas decirle?.
Lucerys soltó un suspiro, está conversación lo estaba cansando
-Se lo diré hoy.
Jacaerys asintió a sus palabras- aunque me alegra que lo hagas, existe otro tema ¿Que haremos con mi madre?
Lucerys lo miro por unos segundos, ya había llegado a su mente un plan, lo que no sabía es si podría confiar en su hermano. Jace viendo la duda de su hermano sabía que ya tenía algo en mente-Lucerys no eres el único que tiene algo que proteger.
El alfa quedó impactado por las palabras de su hermano, pero no podía negarlo, había sido testigo de la confianza que se tenían- Está bien, pero no va ser fácil y no creo que este sea el lugar adecuado para hablar sobre esto, salgamos hoy a cenar ¿Te parece?
-Está bien- así se disponía ir cuando escucho la voz de su hermano llamarle
-Que no te vean con el Omega, esto es algo que podemos usar a nuestro favor- vio como ahora su hermano tomo una rosa y se marcho, era definitivo estos no serían momentos fáciles.
Lucerys llegó a su habitación donde el Omega aún dormía, así que se acercó lentamente hasta la cama se deslizó suavemente entre las sábanas pasando suavemente su brazo por la cintura del Omega y atraerlo hacia él, instintivamente este se dejó pecho contra espalda estaban y para ambos no podría ser mejor.
Tiempo después el Omega despertó, se sintió feliz de estar entre los brazos del alfa, suavemente se giro para poder observarlo, le gustaba ver su nariz, su mentón, sus ojos que aunque estaba cerrados era lo más hermoso que había visto; creia estar en un sueño jamás pensó que en estás circunstancias podría encontrar alguien tan maravilloso, un compañero, un alfa, mejor dicho a su alfa.
-Si sigues mirándome así no creo que pueda contenerme- el Omega se sobresalto- perdón no sabía que estabas despierto.
El alfa sonrió por lo bajo y se acercó aún más a su cuerpo- No tienes que disculparte por nada- beso si frente para luego levantarse, acción que el Omega siguió.
-Me levanté temprano y te traje esto- tomo la rosa y se la entrego, el Omega se sonrojo inmediatamente -Gracias nunca antes me habían dado una.
El alfa sonrió, Aemond observo como esas palabras lo llenaron de orgullo, se quedaron unos segundos en silencio hasta que el alfa tomo su mano- Aemond te tengo que decir algo importante- el Omega se tenso, este tipo de conversaciónes casi nunca resultaban en algo bueno- Aemond mi madre vendrá en dos días- y ahí estaba, la peor noticia que le podrían dar, había estado feliz estos días en compañía de su alfa Pero algo era seguro, Lucerys no era el lider, Rhaenyra lo era, era la mujer que los había traído a este lugar y que además los quería para el placer de alfas Pero no sus hijos, sabía que esto era malo.
-Aemond no quiero que te preocupas, tengo un plan ¿Esta bien?- este lo vio con incredulidad y en ese momento se dio cuenta de un detalle muy importante, Lucerys era su hijo y no solo eso, si no que también era su heredero.
-Omega se que todo esto es estresante pero tengo un plan si, no va a pasar nada, hablare con mi hermano y los pondremos a salvo- sujeto ambas manos del omega- te prometo que mi madre no te hará daño ni a ti, ni a tus hermanos.
Aemond pareció analizar sus palabras- y ¿que hay de los otros omegas?- Lucerys soltó sus manos para así levantarse de la cama, este se asustó inmediatamente, vio como el alfa se servía un vaso de whisky y se lo tomó de un solo trago- Aemond mi familia está en este negocio por años y te voy a ser sincero, estoy seguro que lo estará muchas generaciones más, la mafia no es solo drogas y armas es familia y respeto, son generaciones de esto, es lo que soy y lo que seguiré siendo- dejo el vaso en la mesa, camino lentamente hacia donde estaba el Omega se veía cauteloso pero firme, cuando estuve cerca de él se arrodilló a su lado- Esto es lo que soy Lucerys y no puedo dejarlo- el Omega estaba muy confundido por la situación- pero sé que la venta de omegas está mal y quiero acabar con ello- volvió a tomar sus manos - y quiero que estés a mi lado en todo este camino, quiero ser un alfa digno de ti pero sé que no lo lograr si no estás a mi lado, así que por favor te pido que el no solo veas mi familia, también me veas a mí y te juro Aemond que si me eliges no te arrepentirás - el Omega ni pudo responde a sus palabras, ni sabía que hacer era demasiada información por procesar y el alfa pareció entenderlo.
-Sabes Aemond en mi familia existe una tradición, cuando un alfa le entrega una rosa a su Omega, se empieza el cortejo y así por un mes, después de este tiempo el Omega debe tomar una decisión si aceptar el alfa o por otro lado pizar su rosa y así demuestra que no ha aceptado su cortejo- Este se levantó y beso su frente- No quiero precionarte, tengo que resolver unos asuntos, te enviaré el desayuno y podrás tomar una ducha.
Sin más el alfa salió de la habitación dejando a un Omega confundido, no sabía que debía hacer todo lo que acababa de pasar era demasiado para el, debía ir a ver a sus hermano y hablarlo, esto claramente era una situación que iba más allá de sus conocimientos
ESTÁS LEYENDO
Mi único Omega
Science FictionAemond sabia que tendría un destino cruel desde que se presentó como omega y además ser un bastardo de la casa targaryen. El era hermoso, Todos lo sabían pero para lo que algunos era una bendición para él era todo lo contrario, siempre odio su vida...
