Capítulo 6

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-¿Qué te han parecido los vecinos? -preguntó Aitor una hora después de haber regresado

-Peculiares -comentó Mónica

-Nos han invitado a que los acompañemos esta noche a cenar

-Ve tú, prefiero quedarme en casa viendo alguna película

-Mamá, vente, debes cenar, aunque sea solo un rato, después te diviertes, ¿o me vas a decir que no te has divertido hoy?

-Sí, he de admitir que no ha estado mal

-Solo un rato, picamos algo y si no te diviertes, nos volvemos

-Está bien...

***

Mónica no sabía cómo iban a ir los demás, pero suponía que no iban a ir muy arreglados si solo iban a cenar, y por el lugar donde Aitor había quedado con ellos no era un lugar elegante, así que se puso unos pantalones negros, con su camiseta negra y una chaqueta de cuero negra. No fue difícil localizarlos, en aquella época no había muchos turistas y habían tenido que juntar varias mesas para ellos nada más.

El lugar que había elegido su hijo estaba en la playa turística, al otro extremo de la playa que estaba cerca de su casa, aquella era más conocida y mucho más grande, había un escenario de conciertos donde a veces se daban festivales, esa noche, se daba uno, mientras cenabas podías disfrutar de música en directo.

Comenzó a caminar con Aitor hacia el grupo cuando las dos personas que cantaban comenzaron a girar una ruleta, Mónica había visto en otras ocasiones esos espectáculos, imitaban a artistas. Pudo ver en grande el nombre de "Madelaine Petsch", Mónica supuso que sería alguien nuevo en el panorama musical, ya que no le sonaba para nada el nombre.

-Bueno, creo que ya que he visto por aquí una cabeza pelirroja, en vez de hacer una imitación, nos podría deleitar con su última canción, ¿qué dices Madelaine? ¿Te atreves? -el joven que habló, lo hizo en español pero con un marcado acento italiano

Mónica se sorprendió al ver que todas las miradas se giraban para mirar a su nueva vecina

-Menos mal que es antes de comer... -dijo Madelaine poniéndose en pie y yendo hacia el escenario-. ¿La última has dicho?

-Sí, o la que tú quieras -dijo el chico

-Pepe, tú me hiciste los arreglos, ¿me ayudas con la guitarra? -preguntó Mad y el hombre asintió y se acercó- ¿No la dejas? -preguntó señalando la guitarra que el chico tenía

-Claro

Madelaine agradeció a Pepe cuando subió al escenario, ambos comentaron algunas cosas mientras Mónica se reunía con los demás en la mesa

-¿Qué canción creéis que cantará? -preguntó Alba

-La última es más -dijo Luna

Todos en la mesa se removieron incómodos, intentando no volver su mirada hacia Mónica, porque todos sabían que esa canción había sido escrita para ella.

Mónica estuvo atenta al escenario, viendo como la joven pelirroja bebía agua y calentaba un poco la garganta, era evidente que tenía nociones de canto, por lo menos sabía ejecutar los ejercicios básicos. En el momento en el que los acordes de la guitarra comenzaron, vio cómo la joven cerraba los ojos, respiraba profundamente y comenzaba a cantar, era una canción cantada desde el dolor, con rabia, en más de una ocasión habría jurado que la miraba directamente a ella mientras cantaba.

Futuro RobadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora