Capítulo 7

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Mónica sacó a Unai a la playa, esa mañana había tenido cosas que hacer, después se había encontrado con Madelaine y el resto de la mañana no había tenido ánimos de sacarlo. Pero sabía que no podía demorarlo, Unai debía salir a correr. Al llegar a la playa lo que menos se esperaba era verla concurrida de personas, sus vecinos estaban allí, todos ellos se habían llevado el bañador y unas toallas y estaban pasando una tarde en la playa. No le sorprendió ver a Aitor allí charlando con Marcos, parecía haberse adaptado bastante bien a aquel grupo.

Madelaine estaba en el agua con Eva, Maria y Alba. Agoney charlaba con Luna mientras ambos tomaban el sol y, los dos más mayores del grupo, Pepe y Vane bebían cerveza mientras tomaban el sol y charlaban entre ellos.

Unai dio un tirón de Mónica, recordándole a lo que habían venido, lo dejó libre y ella se sentó en las escaleras, no queriendo acercarse a aquel grupo, Unai corrió hacia ellos y fue bien recibido por todos, incluso Madelaine salió del agua para saludarlo, notó como la chica miraba alrededor, seguramente queriendo saber si estaba solo, notó que su mirada se dirigía hacia ella, demasiado lejos para ver su cara, pero era evidente, Madelaine no hizo ningún gesto, se agachó y jugó con Unai. A veces a Mónica le gustaría ser como él, o incluso como su hijo, poder adaptarse tan bien a los desconocidos, ser capaz de socializar de verdad, ella lo había intentado esa mañana y solo había servido para discutir con la pelirroja.

Mónica escuchó su nombre y levantó la mirada, Pepe y Vane le hacían señas para que se acercara a ellos, ella negó con la cabeza, pero ante la insistencia se acercó.

-¿Por qué no te sientas un rato con nosotros? -preguntó Vane

-No, solo he venido a sacar al perro

-Mientras él juega puedes sentarte aquí en vez de allí sola -insistió Pepe

-¿Quieres beber algo? -preguntó Vane

-No, no hace falta... -Mónica se sentía avergonzada de estar de nuevo en medio de una reunión donde nadie la había invitado-. Además, no bebo

-Tenemos refrescos por alguna parte... -dijo Vane removiendo una pequeña nevera

-Vane, en la azul -dijo Mad mirando hacia ellos sin llegar a acercarse, jugando con Unai

Unai comenzó a correr alrededor de Mad, dándole empujones con la cabeza

-¿Qué te pasa precioso? ¿Quieres correr? -pregunto Mad, el perro ladró moviendo su rabo

Madelaine se acercó a donde estaba Mónica, cogió unos pantalones y se los puso, al igual que las zapatillas de deporte

-No tienes por qué quitarte de lo que estabas haciendo para llevarlo a correr -dijo Mónica mordiéndose el labio

-No me importa, además echaré de menos tener compañía mientras corro cuando me vaya -dijo Mad haciendo estiramientos, Unai los hizo con ella, ambos se alejaron corriendo

-No sé cómo Unai sabe hacer esos ejercicios... -dijo Mónica asombrada una vez más al ver a su perro haciéndolos

-Los perros son muy inteligentes -se apresuró a decir Vane

-¿La playa siempre es así de tranquila? -preguntó Agoney

-Esta sí, suele estar más apartada de la zona turística, así que apenas viene gente -respondió Mónica

-Es una pena que nos vayamos ya, empezaba a acostumbrarme -dijo Agoney mirando a sus amigas a través de sus gafas de sol

-¿Cuándo os vais? -preguntó Mónica

-Esta noche -comentó Vane-. A las una sale nuestro vuelo. A las doce nos recoge el autobús aquí. La verdad es que es bonito, pero estoy deseando regresar a Madrid

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