Mónica se despertó sola, miró el lugar vacío de Óscar, últimamente eran más los días que despertaba sin él que a su lado. Como cada mañana se quedó mirando su rostro en el espejo, sin decir nada, mirando a la desconocida de cada mañana. Se desnudó y fue al espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación, se quedó un rato mirándose, tocando aquellos lugares que no estaban en el lugar que recordaba, arrugas que no debían estar. Se apartó cuando le costó seguir mirándose sin reconocerse.
Mónica escuchó su voz, reconoció la canción Perra enamorada hacía tanto tiempo que no se escuchaba cantar que su voz se le antojaba extraña, desconocida. Fue a la habitación de Aitor y llamó, al escuchar que su hijo le daba permiso entró
-¿Podrías aflojar la música? -aunque a Mónica le extrañó no escuchar la música en aquella habitación
-No soy yo -dijo Aitor mirando por la ventana
Mónica se asomó para ver por la ventana, vio a Madelaine en una de las habitaciones superiores bailando, se movía al ritmo de la música, con movimientos desgarradores, frenéticos y perfectos. Al final de la canción, se dejó caer en el suelo abrazándose a sí misma, creando una sintonía perfecta con lo que transmitía la canción. Madelaine se levantó, dio unos pequeños saltos estirando su cuerpo, una nueva canción, nuevamente la voz de Mónica, misma época, y Madelaine comenzó de nuevo a moverse. Aitor y Mónica estaban hipnotizados por la forma de moverse, por la sensualidad que mostraba. Cuando de nuevo la canción se detuvo, en esta ocasión Madelaine había terminado mirando hacia la ventana, por su cara de sorpresa, era evidente que no esperaba tener público. Cogió una toalla y se la pasó por el cuello, protegiéndolo antes de abrir la ventana
-¿Estáis entretenidos? -preguntó Madelaine con una sonrisa
-¿No tenías otra música? -Mónica abrió la ventana
-Lo cierto es que no, tus canciones son las únicas que tengo descargadas y me deja usar sin conexión
-Si te llevo café bien hecho y no lo que tomas, ¿me dejas que me pase por tu casa? Me gustaría hacerte una propuesta
-Claro -dijo Madelaine mirándola con curiosidad-. Me daré una ducha mientras
***
Media hora más tarde Mónica entraba en casa de Madelaine, que se había cambiado de ropa y tenía el pelo húmedo
-Te he traído algunos discos, no sé que te gusta, así que he traído un poco de todo -dijo Mónica soltándolo en la mesa
-Muchas gracias -dijo Madelaine mirando la música que le había llevado, se sorprendió al ver que había algunos de los favoritos de Mónica-. Te los devolveré antes de irme
-Así que también bailas -dijo Mónica-. ¿Cuántos talentos más ocultas?
-Más de lo que imaginas -Madelaine no se dio cuenta de su entonación coqueta hasta que fue demasiado tarde, ¿en qué estaba pensando? Mónica no estaba coqueteando, pero a ella se le olvidaba que ya no debía coquetear con ella. Intentó cambiar el tono de la conversación antes de que Mónica pudiera sentirse incómoda-. ¿Cuál es esa misteriosa propuesta que querías hacerme?
-Quiero que me hagas un retrato -comentó Mónica-. Sé que estás en vacaciones, pero te pagaré por el retrato
-¿Un retrato? -Madelaine la miraba extrañada, de todas las cosas que podía haberle pedido aquello era lo último que se esperaba-. Yo no soy pintora, dibujo por hobbie, un profesional haría un mejor trabajo
-No quiero un profesional, quiero alguien de confianza que sepa que hará lo que quiero sin mentirme
-¿Lo que quieres? -preguntó Mad con curiosidad
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Futuro Robado
Fanfic2º parte de "El loco juego del amor" Han pasado dos años desde que Madelaine y Mónica decidieron dejar atrás los miedos y confesar a todos su amor. Habían superado muchos obstáculos para estar juntas, pero ninguna de las dos pensó que el destino te...
