CAPITULO 17: SEVERUS SNAPE

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Recordatorio : Draco Malfoy pertenece a Rowling... igual que los demás personajes... Pero me he dado el lujo de tergiversar un poco su historia...


"Y fue entonces cuando César juró que, a partir de aquel día, cubriría su rostro con una máscara, para que nadie pudiera ver el precio que había pagado por sus pecados. Así, cubierto el misterio, dedicaría el resto de su vida a la guerra, pero a partir de ahora no lucharía por el Dios de su padre, sino contra todo lo que ese Dios representaba".

- LOS BORGIA- Mario Puzzo.

La poción encargada por Lord Voldemort a Snape era un imposible. No tanto porque no existieran precedentes para un brebaje capaz de anular los hechizos que protegían al cuartel de la Orden, sino porque Snape no tenía intención alguna de conseguir éxito en el encargo. Arriesgaba la vida, era cierto, pero ¿no la había arriesgado siempre?

A veces, cuando estaba solo y lograba abstraerse por un instante del caos en que se había transformado su vida, intentaba regresar en el tiempo y encontrar una respuesta a la incontestable pregunta de cómo había llegado a esa posición. Era enemigo de ambos bandos y amigo de nadie, en una situación tan inestable y desquiciante que él mismo debía recordarse constantemente dónde estaban sus lealtades y las razones que tenía para ello. Y en medio de toda esa locura, solo encontraba una razón: Lilly Potter. Y a veces, cuando era realmente sincero, en el silencio de su propia conciencia, se admitía a sí mismo que ni siquiera era por ella. Era por la culpa. La culpa de una muerte con la que cargaría hasta el final de sus días, y para la cual, jamás podría conseguir el tan ansiado perdón.

Albus Dumbledore le había hecho creer que podía redimirse y él quería creer, necesitaba creer que así era, o de lo contrario todo perdería sentido. Incluso ahora que el viejo profesor ya no existía, se empeñaba en recordarse a sí mismo que era en post de ese perdón inexistente e inalcanzable, que hacía todo cuanto hacía. Todo, incluso confesar la verdad a Remus Lupin.

Dumbledore tenía razón en una cosa, y es que el hombre lobo había creído en él y en sus motivos. Contra todo pronóstico, Remus Lupin lo había dejado hablar aquella noche, oyendo cuanto Severus tenía que explicar, y al finalizar, le había ofrecido su entera confianza. Las viejas rencillas y enemistades no tenían importancia cuando se trataba de un bien superior: vencer a Lord Voldemort. Él lo entendía así, pero le sorprendió comprender que Remus Lupin también.

Aunque en algo había fallado el juicio del viejo director, y es que, en opinión de Severus, el hombre lobo no era el más indicado para estar a la cabeza de la Orden, no cuando constantemente daba muestras de su ineptitud al poner en riesgo la vida de los que debía proteger. ¿No había jurado acaso proteger también a Draco Malfoy?

Sólo una vez le preguntó Remus el motivo de su especial interés en el hijo de Lucius, y él se escudó diciendo que no quería que Lord Voldemort llegara, a través de Draco, a apoderarse de la varita de Sauco. Aunque Remus no pareció del todo conforme con aquella respuesta no insistió y Severus se preguntaba ahora si no habría sido mejor confesarle su afecto por el trágico chico. Pero eso tampoco habría cambiado gran cosa, y Draco hubiera terminado de todos modos en manos de los mortífagos.

Había ido en rescate de Hermione Granger, según explicaba Lupin en su concisa nota, y Severus se preguntaba si en verdad el hombre lobo esperaba que se creyera algo así. Llegó a pensar incluso en la posibilidad de que hubiesen obligado a Draco a ir tras ella, con tal de que él hiciera algo por rescatarlos a ambos, a sabiendas de que, si se trataba solo de Hermione Granger, él podría haberse negado a correr el riesgo.

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