Capítulo 49

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—¿Ebba? —Escucho la voz de Poseidón en la lejanía. —Despierta cariño. —Siento el tacto suave de sus manos sobre mi mejilla.

Procedo a abrir los ojos lentamente, lo primero que veo son aquellos dos ojos color azul celeste que tanto me gustan ver. Sonrío al verle, éste me lo corresponde.

—¿Cómo te sientes? —Pregunta el chico tomándome de la mano y ayudándome a sentar. Miro a mi alrededor, noto como estaba recostada en una cama.

—Creo que... ¿bien? —Digo dándome cuenta de que habían más personas en la habitación. Entre ellas Hades y una chica de cabello rizado rojizo muy bonita.

La miro, ella me sonríe de una forma muy dulce.

—Hola, me llamo Mar. —Saluda ondeando su mano izquierda en el aire. —Yo fui quien te vistió. Me tome el atrevimiento de colocarte uno de mis vestidos. Espero que te guste. —Su mano derecha agarrada de la de Hades.

¿Acaso ella era su esposa?

No me imaginaba al dios del inframundo... no lo sé, ¿enamorado?

Luego de que esas palabras salieran de la boca de aquella amable chica, procedo a mirarme y ver como tenía puesto un vestido sencillo y muy bonito de color turquesa. Flores rosadas adornaban uno de los extremos de este.

—Está muy lindo, me gusta. Te lo agradezco. —Asiento y la chica sonríe.

En ése momento Poseidón me ayuda a salir de la cama. Yo me sujeto fuerte de su brazo y me pongo en pie. Noto como mis piernas a penas me sostienen.

—Estará débil por un par de horas, en lo que su alma se acostumbra a ese nuevo cuerpo. —Dice Hades observándome tratar de dar los primeros pasos. El dios del océano sosteniéndome fuerte de la mano, ayudándome.

Una vez estamos lo suficientemente cerca de Hades, observo como Poseidón se le acerca y le da la mano.

—Te debo una hermano. —Hades le responde al saludo y le sonríe.

—Lo tendré en cuenta. —Bufa el dios del inframundo alzando una ceja. Una sonrisa de medio lado en sus labios.

—¿Y.. nos podrás sacar de aquí sin tener que pasar nuevamente por aquel lago de ácido? —Pregunta Poseidón, yo frunzo el entrecejo confundida.

—¿Lago de ácido? —Pregunto.

¿De qué hablaba?

Veo como Poseidón me mira y hace una mueca con la boca para luego subir su mano y pasarla por detrás de su cuello.

—Es una larga historia Ebba. Ya luego te la cuento. —Bufa el dios de los mares pasando su dedo pulgar delicadamente sobre mi mano mientras la sostiene. Yo le miro y asiento.

—Gracias por el vestido. —Le digo a la chica. —Te lo puedo devolver... —Me interrumpe.

—No, cómo crees. —Sonríe. —Puedes quedarte con el. Disfrútalo. —Me dice. Yo le sonrío de vuelta y yo bajo la mirada al suelo sintiéndome un poco apenada.

—Bueno, ya déjense de tanta cursilería que me dan ganas de vomitar. —Habla repentinamente Hades entretanto frunce el entrecejo y hace una mueca de asco.

Todos reímos por lo bajo.

Diciéndole adiós con la mano a Mar, veo como Hades coloca las suyas sobre los hombros de su hermano y míos, y los tres desaparecemos en un santiamén de aquel lugar. En un abrir y cerrar de ojos noto como estábamos frente a la puerta de la casa de mi abuelo.

—Me das una visita luego. —El dios del inframundo da dos pasos hacia atrás. —Pero la próxima vez avísame antes de ir, para que así no te quemes los pies. —Se burla.

Poseidón ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora