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《Amor sin Prejuicio》
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El humo y olor a tabaco estaba presente en toda la torre de astronomía, las estrella brillaban más esa noche, Leash Black creía que todo estaba a su favor en ese momento, como prefecta de Slytherin tenía permitido estar en ese lugar, era su turno de la semana de hacerlo y lo hacía especial ya que cierta pelirroja de Gryffindor tenía sus rondas ese noche y que sabía que Leash la estaba esperando.
La cosa no estaba sencilla para las dos chicas, Lily era una brillante bruja nacida de muggles, mientras Leash venía de un familia llena de puristas y más si hablamos de su hermana Bellatrix, alias "El perro faldero del sin nariz" como las dos chicas la llamaban.
El miedo a Voldemort crecía solo en la rubia, temía por Lily y por ella porque sabía que si no hacía algo pronto en su brazo izquierdo la marca de los mortifagos podría aparecer.
Unos pasos en la escalera la sacaron de sus pensamientos y rápido apago el cigarro con temor de que fuera Filch o peor Lily y tengan otra platica de todo un dia de los daños de este, pero se asustó más cuando vio que si era su pelirroja.
— Lily, te esperaba más tarde —
— No es excusa para que te sigas matando Leash —camino y se sentó a su lado con una cara seria aunque esta se borró cuando vio de cerca a Leash y no puedo evitar darle un beso a la peliblanca.
La relación entre Lily y Leash aún no era oficial, se ocultaban de todos por muchas razones, razones las cual estaban matando por dentro a Leash.
De un lado estaba el idiota de Potter que no dejaba de coquetearle a Lily cada vez que podía.
También estaba el hecho de que la familia de Leash la sacarían del famoso árbol genealógico de los Black -aunque esto no le importaba mucho a Leash- y Lily no quería eso para ella.
Y ser juzgados por sus gustos era el mayor miedo de las dos aunque no de la manera en que piensan, Lily tenía miedo de las burlas que le harian a Leash pero sabía que era fuerte.
Y Leash tenía miedo de lo que le podrían decir a Lily, por más que diga que es fuerte a la pelirroja le afectaba todo y más cuando escuchaba las cosas que le decían a su amiga Marlene.
Por ser Octubre el viento soplaba y las estrellas brillaban como el amor que emanaba de las dos chicas sentadas, hablaban de cosas triviales, de lo idiota que era Potter que era un tema que se prolongaría por días y uno que otro beso que era robado por las dos.
— Lea, ¿Te imaginas que sería no ocultarnos? ¿Poder besarnos o simplemente tomarnos de las manos sin ser juzgadas? —entrelazo sus manos mientras hablaba, admiraba la mano de su enamorada, la piel de Leash era blanca y la chica era tan pálida que las venas en sus manos se podían apreciar, de ser un ambiente feliz y de amor ahora era lúgubre, el mundo tenía su momentos de crueldad, pero para ellas parecía que siempre sería así.