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Aclaración: Este no es mi pensar solo es FICTICIO
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《Prejuicios》
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Emira Blight era una Slytherin de sangre pura, proveniente de una de las familias puristas más prestigiosas del mundo mágico.
Sin embargo, Emira no compartía esas ideas. De hecho, su familia la consideraba una deshonra por relacionarse con familias como los Weasley.
Entre ellos, estaban los gemelos Fred y George, quienes habían sido sus amigos desde que ingresó en Hogwarts, junto con su hermano Ron. Fue en su segundo año cuando conoció a Ginny, la última hija de los Weasley.
Oh, Ginny. No había palabras para describir a la pelirroja.
Ginny veía a Emira como su mejor amiga, pero para Emira, los sentimientos iban mucho más allá. No la quería como una amiga; le gustaba de una manera que jamás había sentido por nadie más.
Fred y George sabían del enamoramiento de Emira hacia su hermana, así que, cuando se anunció el gran baile de Navidad en su cuarto año, la animaron a invitar a Ginny. Era la oportunidad perfecta.
Decidida, Emira salió de su clase de Transformaciones y la vio en la entrada del Gran Comedor. Respiró hondo, se armó de valor y caminó directo hacia ella.
—¡Ginny! Hola, ¿cómo estás?
—Hola, Emi. Estoy bien. ¿Qué pasa?
Emira se sonrojó tanto cuando la pelirroja la miró que parecía estar sin aliento. —Yo... quería saber... ¿si ya tienes pareja para el baile? —se acercó y, en un acto de nerviosismo, tomó la mano de Ginny—. Porque, si no, me gustaría invitarte... ya sabes, como una cita.
Le sonrió tímidamente, pero todo se derrumbó cuando Ginny retiró su mano de golpe y la miró con repulsión.
—¿Qué? ¿Cita? —preguntó con asco, y esas palabras atravesaron el corazón de Emira—. ¿Estás diciendo que te gusto?
—N-no sabía que eso tendría algo de malo... No dijiste nada cuando Luna y Pansy empezaron a salir —intentó justificarse, rascándose la nuca para disimular el pánico que crecía dentro de ella.
—Eso es diferente, Blight. Cuando una chica gusta de ti, es asqueroso.
Emira creyó que no podía sentirse más rota. La verdadera Ginevra Weasley, la chica que había idealizado, resultaba ser alguien despreciable.