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《Primer Corazón Roto》
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La sala común de Gryffindor estaba en completo silencio. Nadie, excepto Fran Levery, estaba ahí. Ella lloraba, otra vez.
La semana había sido interminable para ella y James Potter. Ninguno había intercambiado una sola palabra.
¿Cómo podrían hacerlo?
Él le había prometido la Luna y con toda su alma le juró haber olvidado a Lily. Pero todo había sido una mentira.
Fran sentía que el dolor le quemaba el pecho lentamente. ¿Cómo se repara un corazón roto por primera vez?
Desde que terminaron, Fran no había dejado de llorar. Desde aquel momento en el Gran Comedor, cuando lo vio con Lily, besándola frente a todos, dejándola a ella como una completa estúpida. La estúpida enamorada de James Potter.
Mientras ella se desmoronaba, él paseaba feliz, tomado de la mano de Lily. Y Fran solo podía preguntarse:
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
Esa maldita pregunta rondaba una y otra vez en su cabeza. Sabía que entregarle todo a James había sido un error. Había dejado de amarse a sí misma para darle todo a él, y él la había tratado como basura.
Sus palabras aún resonaban cruelmente en su mente:
—¿Amarte? Querida Fran, fuiste solo mi escapatoria para darle celos a Lily. No sabes cuánto lo siento, pero no tenía otra opción.
El resto de sus palabras se desvanecieron en el aire. Lo único que Fran recordaba con claridad era el sonido de su propia mano golpeándolo antes de salir corriendo hacia su habitación, buscando refugio.
Desde entonces, mirarse al espejo era un suplicio. Se odiaba. Cada vez que veía su reflejo, se comparaba con Lily Evans y terminaba llorando. Lily, tan perfecta.
Sus inseguridades crecían día tras día. Ya no podía más. No quería seguir viviendo así.
Las marcas en sus brazos se extendieron a lo largo de su cuerpo con el paso del tiempo, como un reflejo de su dolor.
Cuando su último año en Hogwarts terminó, llegó la carta que sellaría su destino: la invitación a la boda de James y Lily.
—Qué hipócrita —pensó, mientras subía al tejado de su casa.
Y entonces saltó, cumpliendo su promesa de entregarle todo su ser a la Luna.
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