-Carajo ¿Por qué todavía no nos contacta? Dijo que sería hoy y ya casi es de noche y no sabemos nada de él ni de Che.
-Tranquilo Porsche, tenemos que esperar. No podemos exponer a tu hermano.
Porsche no era el único que ya estaba con los pelos de punta, pero ninguno lo quiso expresar. Kim estaba en un rincón fumando su tercera cajetilla de cigarros, Vegas y Pete estaban igual.
Sonó el teléfono que todos esperaban que sonará, en cuanto lo vieron solo había un mensaje: "Es hora", además de que venía con la dirección de la casa. Los hermanos sintieron su sangre hervir cuando vieron que era una de las casas de seguridad de la segunda familia.
Todos se voltearon a ver y asintieron con la cabeza.
Empezaron a subir a las camionetas para ir a rescatar a su ángel.
-Escúchame niño, ya viene tu gente por ti. Necesito que trates de mantenerte despierto hasta que ellos lleguen- le decía su cómplice mientras le soltaba las cadenas de las manos.
Al estar tanto tiempo en esa posición, con las heridas que tenía en su pierna derecha no pudo sostenerse y cayó al piso.
-Carajo- lo tomó de los brazos para llevarlo a la pared, dejarlo sentado y que se recargara en ella- Trata de aguantar niño, la ayuda ya viene.
-Gracias- dijo Che en un susurro.
Su cómplice se quitó la chamarra, se la puso encima, sacó su arma y esperó hasta que la ayuda llegará.
Poco después se empezaron a escuchar disparos, así que el captor se puso delante de Che y apuntó con su arma a la puerta, porque sabía que le dispararía a cualquiera que entrara a hacerle daño al niño.
Escuchó cómo corrían y abrían la puerta del cuarto y vio que era uno de sus compañeros, disparó sin darle tiempo de alertarle a los demás de que los había traicionado.
Che entraba y salía de la inconsciencia hasta que vio como abrían la puerta de nuevo y su corazón latió fuerte al ver a Kinn, Porsche, Kom y Kim apuntando a la persona que estaba delante de ellos.
-No disparen- gritó Kim cuando reconoció a quien le dio la información de donde encontrarían a Che.- Es aliado.
Los cuatro bajaron sus armas Porsche y Kim se acercó a Che mientras Kinn y Kom vigilaban la puerta para que nadie fuera a entrar.
Porsche abrazo de inmediato a su hermano.
-Estas bien. Gracias a los dioses- dijo Che en voz baja en cuanto vio a su hermano. - Estaba muy preocupado por ti.
-Yo debería de decir eso- dijo Porsche- Perdóname por favor.
-Tenemos que salir de aquí- dijo Kinn viendo lo mal herido que estaba Che.
-Kim, cargalo tu- le dijo Porsche- Kinn y yo iremos adelante y Kom nos cubrirá la espalda.
Kim se acercó a Che y lo tomó en brazos lo más suave que pudo pero aun así escucho un leve quejido.
-Lo siento- le dijo Kim al oído mientras se levantaba con Che en brazos.
-Estás aquí, gracias- dijo Che mientras se recargaba en el hombro de Kim y lo abrazaba lo más fuerte que podía.
Kom se quitó el saco y se lo puso encima a Che porque veía cómo temblaba.
-Cubro su retaguardia- dijo su cómplice.
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El angel y un cafe
ActionUna historia de Kim y Che con drama, tristeza pero mucho amor. Espero les guste es la primera historia que escribo. Espero y ruego a los dioses poder publicar un capitulo a la semana.