Parte 23

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Pasó una semana donde Che, entraba y salía del sueño, pero cada vez era más consciente de su entorno, las visitas de todos los de la familia seguían igual que siempre, nunca lo dejaban solo. El único que no había ido a visitarla era Kim, pero lo que no sabía el niño es que Kim se quedaba a verlo todas las noches y se iba antes de que despertara.


-Porsche daremos de alta hoy a tu hermano, pero lo estaré yendo a ver a la mansión para ver cómo sigue, más por la pierna y su anemia. Lo más seguro es que también necesite tomar fisioterapia y terapia psicológica, no quiso hablar con nadie de su secuestro y siento que eso no le hará bien. Hay que tener vigilada su depresión y ansiedad porque no sabemos como reaccionara después del trauma vivido. Tienes que tenerle mucha paciencia, tratar de hacer que hable de lo ocurrido y hasta de que lo llore, pero recuerda no presionarlo.

-De acuerdo doctor.

-Fue poco tiempo pero perdió mucho peso así que tiene que volver a hacer dieta para subir de peso y eso también lo ayudará con la anemia, porque esta vez perdió mucha sangre, tendremos que aumentar algunos medicamentos y si continúa con ese grado de anemia le tendremos que hacer una transfusión de sangre.

-¿Tanto así doctor?

-Si Porsche.

-Carajo, pero si le hicieron una durante la operación.

-Con tantas lesiones es lógico que perdure tanto y sabes que desde antes de su secuestro no estaba al 100% recuperado de eso, así que esto solo lo aumentó más.

-Seguiremos las indicaciones al pie de la letra.

-Preparare todo para darte la hoja de alta y las recetas con los medicamentos necesarios, si quieres ve con tu hermano y vayan preparando todo para poder irse, se que él está ansioso de hacerlo.

-Gracias doctor- dijo Porsche sin levantarse de la silla.

-¿Qué pasa Porsche?

-¿Seguro que mi hermano está bien?

-Si Porsche, tu hermano ya está fuera de peligro y con los cuidados necesarios estará bien, tranquilo.

-Esta bien doctor.


-Hoy nos iremos a casa- le dijo Porsche a Che en cuanto entró al cuarto.

-¿De verdad?- dijo el niño sonriendo y apunto de levantarse.

-Si, pero estarás en reposo absoluto y te ira a visitar un fisioterapeuta- dijo mientras se acercaba a él y lo tomaba de los hombros para que no se levantara.

-No me importa pero ya me quiero ir a casa.

-Vendrá el médico a verte antes para darnos las indicaciones que tendrás, los medicamentos y lo demás.

-¿Más medicamentos?

-Ni se te ocurra quejarte.

-No me iba a quejar.

-Te conozco tan bien Che y se que lo harías.

-Estas de un genio.

-Che, no es el momento de tu humor.

-De acuerdo- dijo el niño quedándose callado mejor.

-Lo siento, solo estoy un poco nervioso.

-¿Por qué hermano?

-No lo se Che.

-¿Qué pasa Porsche?- dijo mientras lo tomaba de la mano.

-No lo sé, nunca pensé que esto te pasaría a ti.

El angel y un cafeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora