Capítulo 12

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Barcode no despertó hasta casi las seis de la tarde. Estaba completamente solo en la habitación. Se levantó, se puso unos pantalones negros premamá de lana y un enorme jersey gris que le había dado Gawin.

Abrió la puerta y descubrió que Nodt, Jeff y Bank estaban comiendo sentados en el suelo del salón. Se quedó boquiabierto al ver el festín que se estaban dando.

—¿Tienes hambre? —preguntó Nodt al ver que titubeaba en la puerta—. Pasa. Jeff dice que no ha visto nada igual desde los banquetes de su época de vikingo.

Barcode se acercó a la mesita de café, sobre la que había docenas de platos diferentes. Estaba sorprendido por la enorme variedad de comida que habían conseguido los apolitas. Había filetes, pescado, pollo asado, huevos, patatas, plátanos y manzanas, tanto asadas como troceadas. De todo.

Bank se lamió los dedos.

—Shanus dijo que no sabían qué comen los humanos ni cuánta cantidad, así que se han pasado un poquito.

—¿Un poquito? —preguntó con una carcajada—. Hay suficiente comida para alimentar a todo un ejército de Cazadores Oscuros.

—Sí, lo sé —replicó Bank con una sonrisa—, pero todo está buenísimo.

Barcode se mostró de acuerdo en cuanto le dio un bocado a una suculenta pierna de cordero asado.

—Aquí tienes la gelatina de menta —le dijo Bank al tiempo que se la ofrecía—. Espera a probarla...

Jeff le limpió la barbilla con una mano.

—Tenías una gota de grasa.

—Gracias.

Él asintió con énfasis.

Tan pronto como hubo terminado de comer, Barcode quiso dar un paseo para compensar el atracón. Jeff lo acompañó; no quería dejarlo solo por temor a que le sucediera algo.

Salieron del apartamento y se encaminaron hacia la zona comercial de la ciudad subterránea para que pudiera ver los escaparates. Sin embargo, cuando pasaban junto a los miembros de la comunidad apolita, la hostilidad que sentían hacia él resultaba palpable.

Era imposible que pasara inadvertido entre los altos y rubios apolitas. No había duda de que Jeff no era uno de ellos.

Estaba mirando ropa de bebé en un escaparate cuando un muchacho con la apariencia de un humano de dieciséis años, aunque probablemente tuviera solo once o doce años, pasó junto a ellos.

—Disculpa —dijo Jeff para detenerlo. El muchacho los miró aterrorizado.

—No te preocupes, chaval, no voy a hacerte daño —le aseguró Jeff con voz amable—. Solo quiero preguntarte qué significa ese símbolo que llevas en la sudadera.

Barcode se giró para observar los círculos entrelazados que adornaban la parte delantera de la prenda.

El chico tragó saliva con nerviosismo, como si le aterrorizara la posibilidad de que Jeff le pegara.

—Es el símbolo del Culto de Pólux.

Los ojos de Jeff se oscurecieron peligrosamente.

—Así que ocultáis a daimons aquí.

—No —replicó el muchacho aún más aterrorizado.

—¿Hay algún problema?

Barcode alzó la vista y vio a una mujer de su edad que se aproximaba al chico. Estaba vestida con un uniforme de color crema que la señalaba como agente de la policía apolita fuera de servicio. Aunque el término «policía» no tenía el mismo significado para ellos que para los humanos. La policía apolita solo se encargaba de luchar contra los daimons, ya que los apolitas en raras ocasiones se peleaban y nunca infringían las leyes de su pueblo.

05 JeffBarcodeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora