7_DECLARACIÓN DE AMOR

375 26 22
                                        

Pilar Domínguez llegaba a casa después de un día agotador en el trabajo. Solo deseaba relajarse, pero desde hace meses la relajación era algo ajeno a ella.

Nano y Samuel no estaban en casa. Rokko la recibió con alegría y ella se agachó para acariciarlo.

-¿Me extrañaste muchacho?-preguntó ella.

Rokko ladró a modo de respuesta y eso la hizo reír.

-¿Quieres salir a pasear?-le preguntó Pilar.

Rokko comenzó a saltar emocionado, pasear era su actividad preferida.

Antes de volver a salir Pilar se sirvió una copa de vino, solo para relajarse un poco. Ser enfermera no era el trabajo más relajado del mundo.

Su médico le había recomendado estresarse menos y unas pastillas para el corazón. Las pastillas si funcionaban, lo de estresarse menos era otra historia.

Le era difícil para ella no hacerlo, sobre todo por Samuel. No sabía porque Samuel insistía en trabajar. Ya le había dicho que él no necesitaba el dinero, que ella podía darle todo el que necesitara. Claro, Samuel no sabía eso. Había criado a Samuel para siempre ser independiente así que no podía esperar otra cosa de él.

Pensar en Samuel en Las Encinas la ponía nerviosa. Le recordaba cuando ella misma había ido a Las Encinas. No podía decir que fue una experiencia hermosa, aunque tuvo sus cosas buenas.

En ocasiones pensaba que debía contarle a Samuel sobre su paso por Las Encinas hace tanto tiempo. Él tenía derecho a saber la historia de su mamá. Él tenía derecho a tantas cosas, pero tenía miedo que el sufriera. Fue demasiado que su padre lo abandonara cuando tenía solo 5 años, o que a los 12 su mejor amigo se olvidara de él.

Toda su vida había querido proteger a sus hijos, más que nada en el mundo, pero a veces eso no era posible. En ocasiones el sufrimiento era inevitable, como ella creía que sería así para Samuel en algún momento.

Su bebé era un muchacho fuerte, pero muy sensible. Haría lo que sea por evitarle el dolor que ella había tenido que soportar tantas veces.

Le ató la correa al collar de Rokko y lo sacó a pasear.

********

Polo intentaba leer un libro mientras tenía como paisaje el enorme parque trasero de su casa. Decir que lo intentaba es correcto porque realmente no hallaba la concentración necesaria para esa tarea.

Su madre estaba en una reunión de negocios que terminaría tarde. Eso le daba cierta tranquilidad. Pero la tranquilidad para Polo ya no era fácil de conseguir. Su vida nunca había sido tranquila. Siempre había alguna exigencia que cumplir. Relajarse era peligroso.

Extrañaba cuando era niño y su padre lo llevaba los fines de semana a casa de Samuel. Era divertido sentirse un niño común y corriente con su mejor amigo y su simpática familia. Claro, antes de ir allí escuchaba a sus padres discutir ya que Begoña no quería que Polo fuera allí. Discusión que se repetía cuando Polo regresaba a casa.

Siempre le llamó la atención la dinámica familiar de Samuel. Primero le extrañó que Samuel no tuviera papá. Años después entendió que los había abandonado. Polo, como todo niño, miraba el mundo desde su limitada y egoísta perspectiva y le era dificultoso entender que otras familias no fueran como la de él. Quizás por eso se sorprendió ver lo amorosa y dulce que era Pilar con Samuel, tan diferente al trato frio y metódico de Begoña con él. Quizás había diferentes formas de amar, pero no todas ellas eran buenas.

Caminó hasta la cocina para buscar un poco de jugo de naranja, dado que la lectura era una actividad que daba por perdida. Quizás debería visitar a su padre o algo, aunque desechó la idea ya que una visita a su padre de la que Begoña no supiera previamente supondría posiblemente alguna discusión futura.

LAZOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora