Carla, Cayetana, Polo y Samuel son cuatro adolescentes que deberán aprender sobre lo que son los lazos humanos. ¿Qué es el amor? ¿Qué es la familia? ¿Qué son los amigos? todas esa formas que tenemos los humanos de vincularnos pueden fortalecerse, de...
Samuel solo miraba televisión sin realmente prestar atención a lo que observaba. Tampoco es que la "compleja" trama de Rápido y Furioso" requiriera de demasiada atención.
En realidad, su mente se retrotraía constantemente a su última conversación con Carla en la que le había dicho que la amaba...y que le tenía miedo. Ahora se sentía más expuesto que nunca. Es como si se hubiera desnudado ante ella. Todo lo frío que había decidido ser se había evaporado en ese momento. Se sentía un tonto por haberse mostrado tan transparente con ella. Pero también se sentía más ligero. Como si el peso que venía cargando, y no había notado, ya no estuviera ahí.
Debía reconocer que se sentía mejor. Al mismo tiempo, lo sentía como una traición a su dignidad y a todo lo que había sufrido, como si le estuviera abriendo las puertas a Carla para volver a salir herido.
Eran tan molesto no tener la respuesta para cómo se sentía. Y dudaba que Dominic Toretto le dirá esa respuesta así que apagó la televisión.
El timbre sonó y fue a abrir la puerta. Su padre siempre le decía que la mucama haría eso, pero Samuel consideraba eso algo estúpido dado que estaba más cerca. La mucama ya tenía suficiente trabajo como para también ser la portera.
Inmediatamente deseó haber dejado abrir la puerta a la mucama porque quien estaba ahí era Begoña Villada.
Samuel se tensó de inmediato. Esa mujer que lo odiaba tanto como había odiado a su madre. Esa mujer que jamás pudo controlar sus celos y su envidia. La mujer que educó a Polo a base de miedo y reclamos...Samuel se reprimió a si mismo por tener un pensamiento de compasión por su hermano.
-Vine a ver a Leonardo-dijo Begoña pasando sin que le dieran permiso e ignorando a Samuel-ve y dile que estoy aquí.
-Buenos días para usted también, Begoña-dijo Samuel simulando una conversación-yo me encuentro muy bien. Sí, tiene razón es un hermoso día. ¿Quiere pasar por favor?
Begoña miró a Samuel como si fuese una cucaracha.
-Veo que heredaste de tu madre la arrogancia y la ignorancia-dijo la mujer.
Samuel no estaba dispuesto a que se metieran con su madre, menos esa mujer.
-Y yo veo ahora de dónde Polo sacó sus buenos modales y su encanto-dijo Samuel.
La cara de Begoña valía cada insolencia de Samuel.
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Quizás Pilar lo regañaría por ser insolente con una mujer grande, pero Pilar no estaba aquí y Begoña no era merecedora de ninguna cortesía.
Begoña miró a ese niño al que tanto odiaba. El hijo de la persona que más odió en su vida. La que había sido su amiga pero que le quitó el amor del único hombre al que había amado. Y ahora debía ver como ese niño irritante era el centro del universo para Leonardo. Había venido a exigirle a Leonardo que ya no enviara a Polo a su terapia. No le gustaba el efecto de todo eso en su hijo. Pero su deseo de destruir a Samuel, y por extensión al recuerdo de Pilar, era más fuerte.