Taemin se sentía recalentado como la muerte cuando salió de su habitación a la mañana siguiente. Apenas había dormido la noche anterior después de regresar a su habitación, mortificado de ser atrapado sonámbulo de nuevo y pedir a Minho besarlo. Minho probablemente pensaba que era raro por más de una razón ahora. Taemin medio esperó que Kibum -y Minho– hubieran salido hacia la oficina de Kibum, por lo que no tendría que enfrentarlos.
Sin embargo, ambos estaban en la sala de estar.
Kibum le sonrió cuando vio a Taemin.
—¡Tenemos buenas noticias! —dijo alegremente, metiendo un mechón de su cabello detrás de su oreja—. ¡Los restantes miembros del culto fueron finalmente capturados ayer por la noche!
Taemin parpadeó. Podía ver la figura vestida de negro de Minho por el rabillo del ojo, pero cuidadosamente no miró en su camino.
—Eso significa que puedo volver a casa, ¿verdad?
Kibum asintió.
—Sin embargo, puedes quedarte...
Taemin se dio la vuelta con rapidez.
—Voy a empacar mis cosas —tiró por encima del hombro y se retiró a su habitación.
Una vez allí, se quedó sin ver en el espacio.
Por fin podía volver a casa. Lejos de Minho.
El maullido de Kkoongie lo empujó a la acción. Empacó rápidamente, tomó a su gata, y fue a agradecer a Kibum por su hospitalidad.
—Tú no tienes que salir de inmediato —dijo Kibum, con el ceño fruncido.
—Quiero hacerlo —dijo Taemin. Sintiendo la pesada mirada de Minho sobre él. Era más que un poco desconcertante. No entendía lo que estaba pasando por la cabeza de Minho—. Muchas gracias, amigo, pero echo de menos mi propia cama.
—Lo entiendo, pero me gustaría que pudieras haberte quedado por un poco más —dijo Kibum mientras se dirigían al ascensor. Hizo una mueca—. Me gustó no estar a solas con Minho.
Taemin hizo lo posible por no mirar por encima del hombro a Minho, que probablemente podría escuchar cada palabra.
—¿Por qué tiene que quedarse aquí si el culto ya fue capturado?
—Pensé que te dije que el culto no era la única razón por la que Minho estaba aquí. Hay...
—No deberías estar hablando de eso —Minho cortó desde detrás de ellos, y Taemin se encogió. La voz de Minho sonó mucho más cerca de lo que esperaba Taemin.
Kibum suspiró.
—Me siento como un prisionero en mi propia casa —murmuró antes de levantar la voz—. Cuando Jonghyun esté de vuelta, dejarás de ser mi guardaespaldas. Me gustaría convencer a Jonghyun para despedirte completamente, pero sé que tú y Jonghyun tienen una historia y él tiene debilidad por ti, por alguna razón. Cree que eres leal.
—Lo soy —dijo Minho antes de suspirar—. Kibum.
Kibum se dio la vuelta, y Taemin lo hizo, también, curioso a su pesar.
Minho lo miró, su cara ilegible, antes de enfocar su mirada en Kibum con una expresión decidida.
—Mira, sé que no tuvimos un buen comienzo —dijo—. Yo no hice más fácil tu situación. No detuve a mis hombres cuando fueron ásperos conti...
—Te uniste a ellos, una vez —Kibum siseó, cruzando los brazos sobre su pecho.
Minho tenía una expresión conflictuada en el rostro.
—No estaba exactamente sobrio esa vez. Estábamos celebrando mi cumpleaños y una cosa llevó a la otra. Eras un blanco fácil.
Kibum rio.
—¿Esa es tu idea de una disculpa? Porque si lo es, lo estás haciendo mal.
Minho se encogió de hombros, encorvando los hombros un poco.
—No estoy intentando disculparme o pretender ser un hombre mejor de lo que soy. He hecho cosas mucho peores que maltratar a alguien, y si me disculpara por todas ellas, estaríamos aquí toda la noche —Su mirada fija se desvió a Taemin por una fracción de segundo antes de volver a Kibum—. Recientemente, alguien me dijo que yo era un matón. Tal vez tuviera razón. Pero lo que pasó allá en Rusia fue un lapso particular de juicio, no es algo que pasara con regularidad, Jonghyun me habría despedido hace mucho tiempo si lo fuera. Entonces, puedes dejar de mirarme como si fuera a saltarte encima y golpearte. No lo haré, sin importar cuanto me disgustabas.
Kibum se mordió el labio.
—¿Disgustaba? ¿Pasado?
Minho puso los ojos en blanco, sonriéndole a Kibum.
—¿No puedes soportar la idea de que alguien no esté envuelto alrededor de tu dedo meñique cada vez que bates tus bonitas pestañas?
Kibum frunció el ceño, pero sus labios se estaban torciendo hacia arriba.
Taemin observó el intercambio, su estómago retorciéndose en nudos desagradables. Cuando se dio cuenta de lo que era exactamente la fea emoción, Taemin apartó la mirada, asustado. En realidad, no podía ser lo suficientemente estúpido para tener celos de Minho. No lo era.
Pero no podía negar que no le gusta ver a Minho sonreírle a Kibum en una forma en que nunca le sonrió a él, y no le gustó que Minho notara que las pestañas de Kibum eran bonitas.
Mierda, estaba siendo ridículo. Por supuesto que las pestañas de Kibum eran bonitas; Kibum era probablemente el sujeto más bonito que Taemin conocía. Por supuesto que Minho notó lo bonito que Kibum era: no era ciego, y era gay, sin importar lo que Minho se dijera a sí mismo.
Tal vez Minho incluso secretamente fantaseaba con Kibum y esa era la razón de su antagonismo.
Su gata maulló en protesta cuando Taemin la aplastó con demasiada fuerza contra su pecho. Se obligó a relajar su agarre.
—Está bien, me iré —dijo Taemin torpemente, sintiendo como si estuviera en la escuela secundaria de nuevo y fuera el invisible, geek perdedor—. Adiós, Kibum. ¡Gracias por todo!
Se metió en el ascensor antes de que cualquiera de ellos pudiera decir nada.
Una vez dentro, se golpeó la cabeza contra la pared y suspiró.
—Eso fue patético —dijo a Kkoongie, presionando su mejilla contra la de ella—. Soy un perdedor.
No parecía importar lo bien que se veía ahora; siempre se sentiría como un patito feo en el corazón. Sí, era obvio que Minho había sido atraído por él, pero era sólo eso, una atracción superficial por un tipo lindo. No era nada especial para Minho. Podría haber sido cualquiera.
No era nada especial.