CAPÍTULO CINCO.
VENENO DE AMOR.
No podría explicar lo que se siente tocar sus labios, sentir su lengua, es algo tan mágico como indescriptible, hace que mi cuerpo estalle en euforia. Todo Jaemin es tan dulce, su esencia, su personalidad, su olor, sus besos, sus labios... Sus suspiros, sus jadeos, él.
¿La situación se estaba descontrolando? Sí.
Jaemin en ningún segundo adoptó alguna postura de oposición, al contrario, en el momento en que mis labios encajaron con los suyos, dejó salir un largo suspiro y abrió su boca para permitir que mi lengua ingresara. Estaba desbordado, el beso inició lento, suave, estaba tratando de acostumbrarme a sus labios y él a los míos, sin embargo, al cabo de diez segundos, todo cambió. Nuevamente esa sensación de haber sido rociado con gasolina y verme envuelto en llamas apareció, ya no estaba conforme con tener mis manos en su espalda, ahora necesitaba recorrer todo su cuerpo, quería tocarlo, deseaba tocarlo, y así lo hice; él no se quejó.
Empecé a girar lentamente mi cuerpo para quedar boca arriba, Jaemin entendió la situación y sin dejar de besarme, se subió sobre mí aún con las piernas entrelazadas. Tomé su pierna derecha y la pasé al lado de mi cadera, para que ahora quedara con las piernas abiertas sobre mí, una vez se sentó ahí, lo sujeté con firmeza de su trasero para lograr tener mayor proximidad con mi dureza. Sentí un mordisco en mi labio inferior de su parte cuando su bulto chocó con el mío, me mordió fuerte pero francamente Jaemin puede hacerme lo que quiera y como quiera, ni siquiera me quejaré.
La falta de aire nos hizo separar, pero no detenernos. Él movía frenéticamente su cadera, hacia adelante y hacia atrás, yo solo lo tenía abrazado para poder sentirlo más cerca, quería meterme bajo su piel y no salir nunca de ahí, quería que este momento fuera eterno. Deseaba que el reloj se detuviera para siempre aquí, donde solo estuviéramos los dos, que se detuviera y me permitiera estar por siempre en el único lugar seguro que tenía en esta vida: Él.
Su olor me tenía hipnotizado, el olor de su cabello, el olor de su piel, su aliento... Estaba simplemente hechizado por mi mejor amigo.
Sus gemidos se hacían agudos, su miembro se hacía cada vez más duro. Acercó sus labios a los míos y antes de que pudiera atrapar su labio inferior con mis dientes, se retiró ligeramente y sacó su lengua, la acercó a mí y yo la chupé, no sé si suave, no sé si duro, como quiera que lo haya hecho lo hizo prender más.
La excitación que tengo en estos momentos me tiene mal. Necesito arrancarle la pijama.
Me senté con él y nos tumbé hacia atrás, quedando ahora sobre él. Lo miré a los ojos y ahí estaba de nuevo esa mirada. Sus ojos estaban oscuros, tenía el cabello revuelto y la boca hinchada. Su pijama se veía un poco desprolija. Enrolló las piernas alrededor de mi cadera y ejerciendo presión sobre mi cuerpo, me hizo pegarme nuevamente a él para después tomarme del cabello y besarme.
El sonido de una notificación en mi teléfono irrumpió energéticamente la paz de la habitación, sin embargo, decidimos ignorarlo.
Lo besé con incluso mayor locura que hace unos minutos, ahora era yo quien fuertemente lo embestía a través de la pijama, nuestros miembros se golpeaban de forma feroz. Él parecía estar perdiendo el control, ahogaba sus gemidos en mi boca mientras nuestras lenguas bailaban un perfecto vals.
Quería remover de esta situación lo que nos separaba: La ropa, sin embargo, Jaemin se adelantó: Primero nos quitó a ambos la camisa y luego sentí cómo su mano empezó a deslizarse hacia abajo.
—Hyung... —dijo al separarse, no era su voz normal, se oía ronca y falta de aire—. Jen... ¿esta vez sí me harás tuyo? —para decir esto último, me miró a los ojos—. Dijiste que... me harías ver estrellas.
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Otoño. Vuelve a mí [Nomin] [Invierno].
RomanceAlguien con una sonrisa gentil y ojitos de media luna, nació en primavera, con el fin de marchitarse. Pero su hilo lo conectó con alguien más. Ese alguien de sonrisa amplia y ojos que brillaban como estrellas, nació en otoño, con el propósito de f...