Giyuu estaba de trabajando la noche anterior al accidente, en un antro amplio donde puedes pagar por compañía, la música estrambótica escapaba a través de grandes parlantes, luces de colores contrastaban en medio de la oscuridad de la sala de baile y cantidad de jóvenes se meneaban disfrutando del ambiente y el alcohol.
Excepto Tomioka, el conserje que limpiaba cada desastre de los clientes.
Realizaba su tarea con dedicación además de resignación, la gente le daba mucho quehacer, derramando copas, chocando con el, recibiendo insultos de algunos soberbios, aseando rastros de vomito en algunas partes del suelo alfombrado.
Si, ese trabajo resultaba un infierno.
La razón por la que soportaba cada humillación en ese bar se coloco frente a el, un hombre de cabellos color melocotón, tenia una vieja cicatriz en su mejilla clara y una sonrisa tibia que parecía calmarlo todo cuando Giyuu lo observaba.
Sabito, el chico mas pagado y cotizado del local, descendió hacia el en un encuentro de miradas, su diestra se coloco sobre su hombro y lo apego suavemente hacia el.
- Tomioka- Lo llamo con un tono de voz algo ronca acercándose a el, podía sentir el calor de su aliento sobre su cuello tembloroso de aquel contacto- Querido Tomioka, trabaja mas duro.
La frialdad de sus palabras rompió el momento que quizá alguno considere mágico o sensual.
El hombre recobro la compostura y lo abandono ahi mismo, con el trapeador en la mano y unas ganas de quebrárselo en su cabeza, seguía sosteniéndole la mirada clava en furia, esta ola de sensaciones amargas aumento cuando Sabito recibió otro cliente y lo llevo hacia un cuarto privado, volvió la vista a Giyuu y descaradamente le guiño un ojo.
- Maldito- Refunfuño apretando la escoba- Y todavía me considera su novio!
Quizas Sabito había recibido una herida por salvarlo hace mucho tiempo pero nada se comparaba al hecho de compartirlo cada noche con otro y por sucio dinero.
El dueño del local no toleraba descanso alguno al verlo de pie sin trabajar, aquel hombre de cabellos verdes cual prado de primavera, no dudo en bajar de lo alto del segundo piso y ponerlo en su lugar.
- ¡Oye estúpido!- Le hizo una señal para que lo siguiera- Ven y no me hagas caras porque te doy una madriza aqui mismo.
"¿Yo cuando le hecho caras?"
El reproche mental paso por alto y dócilmente fue detrás de el, Gyutaro el regente. un hombre despiadado que idolatraba al dinero por sobre todas las cosas.
En la parte posterior de local, el olor a basura era pestilente, alguna rata brincaba de entre las grandes bolsas acumuladas.
- ¡Fíjate como esta este lugar, maldito holgazán!- Pateo el conteiner y las bolsas cayeron, algún gato negro se avecino a espiar la escena de enfado.
- Dueño, aun no acaba mi turno, le prometo que no me iré sin dejar todo limpio y...-
- Si, claro- Se burlo con sorna y rio hacia atrás- Te vi holgazaneando, babeando por mi mejor empleado y descuidando tus deberes ¿Me quieres ver la cara de imbécil?
- Usted nos contrato enterado de nuestra relación, parece que le molestara-
Gyutaro se enfureció tanto al oir aquello que la ictericia de sus ojos se acentuó mas y lo golpeo en el rostro, aquel que tanto odiaba.
- No me contestes, pedazo de mierda!- Grito tanto que el gato brinco del bote de basura, huyendo despavorido, olía el peligro.
La mejilla antes pulcra y nívea, empezó a tornarse morado e hincharse por el dolor, Gyutaro no vacilo en parar y al derribarlo continuo pateándolo sin reparo alguno.
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Babysitter
FanfictionKyojuro es un papá luchón que necesita una niñera...O al menos eso pensaba >>Créditos de la imagen portada: https://twitter.com/.../status/1394626868012191748/photo/1
