Cambios por beneficios

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Escondido entre las sabanas blancas de percal*, encogió su cuerpo por la enorme ola de vergüenza que se apodero de sus delicadas y suaves mejillas de algodón.

Giyuu creía que era demasiado pronto para sentirse aliviado de los líos judiciales, se libro de la persona que apareció repentinamente pero aun escuchaba gritos de reclamo del otro lado de la habitación.

Un par de hombres discutían ignorando los ruegos de silencio de un enfermero, en cuyo carnet de identificación estaba escrito el apellido de Murata.

- ¡Uzui, por que no me lo dijiste!¡Es una chica, no sabes el papelón que hice por tu culpa!- Mascullo entre nervios e ira, lo sujeto del cuello del poleron deportivo sin ánimos de dejarlo escapar.

- ¡¿Que si no lo hice?!- El mas alto esquivo un puño que iba dirigido hacia su rostro- Te advertí que teníamos que hablar pero el señorito "no me importa paso d e largo.

- Es que no me lo creo, como se la ha pasado fingiendo que es un hombre o es que mis fuentes de información no sirvieron.

Entonces su afilada mirada se enfoco de medio lado en el grupo de abogados que esperaba en fila a corta distancia de ellos.

Los hombrecillos de terno oscuro, temblaron.

- Jajajaja- El peliplata se rio descaradamente en su cara- Vamos gran abogado, regresa adentro y haz tu trabajo, me imagino que ya superaste tu fobia a las mujeres.

Aquello hinco en el ego de Sanemi, quien apresuradamente bajo las manos, dejando a Uzui al fin.

Lo había vencido.

- Claro que volveré- Dijo con un tono de voz mas seca- Solo tengo que ensayar los 3 pasos y esa mujer estará firmando la declaración de culpabilidad redactada por mi ¡Recuérdalo!

Se esfumo seguido del grupo, unos le ofrecían viento con algún abanico, otros le acercaba un cigarro, claro que lo iba a necesitar.

- ¿Los 3 pasos?- Uzui hizo un gesto de hacer memoria, coloco una mano debajo de su mentón algo pronunciado- Ahhh, ese texto viejo que redacte para burlarme de el en la secundaria, no creí que lo siguiera usando.

Guardo sus manos en los bolsillos y ahora pensaba en su siguiente victima de diversión: Kyojuro.

En el interior de la habitación, los ruidos desaparecieron Giyuu bajo de la cama y se asomo para verificar que ya estaba despejado el pasillo.

Inconscientemente, se limpio con la mano el labial que entintaba sus labios, los rellenos que albergaban sus pectorales cayeron al suelo de mármol. comprobó que no había nadie de quien cuidarse, regreso a su cama y se tumbo en ella estirando los brazos.

¿Cómo fue preso de esta situación?

*Horas antes*

El viento agitaba las cortinas, el aire frio y fresco penetraba el cuarto de hospital, una enfermera se tomo la molestia de cerrar la ventana por el bien de Giyuu, quien permanecía dormido en la cama, su medico chaqueaba sus signos vitales, una jornada tranquila hasta que apareció Tengen, abriendo de golpe la puerta, ordenando que despertaran al pelinegro.

- ¡Señor no puede entrar, el paciente aun se encuentra convaleciente!-Advirtió interponiéndose en medio de su camino.

-  Te pagare el sueldo de un mes si lo despiertas- Le mostro su tarjeta dorada, casi estampándola en la cara del medico.

Ojos negros de avaricia vibraron.

- Enfermera, aliste el desfibrilador y aliste 10mg de epinefrina!-

BabysitterHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora