Capítulo 3: La Primera Carrera.

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C3. La Primera Carrera.

Doble actualización 1/2.

Un montón de ánimos para nuestra Brooki en su primera carrera en esa ciudad. Todo podría salir bien, o no, quien sabe.

No le digan que la llamé Brooki, no quiero un manotazo.

Disfruten la lectura, los amo. ❤️

Brooke.

Entré a la habitación de Miles. En ese momento estaba sentando en el borde las camillas, con las piernas colgando hacia afuera. Las movía, observándolas con atención y una pequeña sonrisa que me contendió enseguida.

—Hola, Miles. —lo saludé, haciendo que subiera la mirada hacia mi —. ¿Cómo te sientes hoy?

Llegué hasta él y dejé un beso en su cien.

—¿Quieres que caminemos un rato?

Estaba en su descanso de intravenosas, medicamentos y las mil cosas que tenían que traspasarle al día.

—Si —asintió, ampliando su sonrisa —. Y me siento bien.

—Eso es genial. —le puse una de sus chanclas y lo dejé empujarse de la camilla y aterrizar en el suelo, como a él le gustaba.

Salimos de la habitación tomados de las manos. Mary estaba sentada en una de as sillas de espera y nos sonrió. Nosotros también a ellas y empezamos a caminar por el pasillo.

—Vas muy guapa, Brooke —comentó Miles, mirándome con un brillo en sus ojos —. Seguro que brillas mucho en la carrera hoy.

—Lo haré por ti. —le aseguré, dándole un apretón a su mano.

—Cómo siempre... —me sonrió y yo asentí con la cabeza —. ¿Y qué tal? ¿Qué has hecho?

—Bueno, hoy me vi dos capítulos de una serie animada que me gusta mucho.

—¿En serio? ¿Cuál?

—Los jóvenes titanes en acción. Se trata de cinco adolescentes que pelean contra el mal y tienen una súper guarida —me contó, haciendo movimientos emocionados con su mano libre —. Todos son geniales, pero mi favorito es el chico bestia. Es verde y y y, ¡puede convertirse en muchos animales! ¿Puedes creerlo?

Levanté las cejas, poniendo cara de emoción. Me encantaba verlo tan enérgico, hablando de cosas que le gustan.

Nos detuvimos en la máquina expendedora. Compré unas galletas saladas, de esas que a Miles le gustaban mucho y un juego de manzana, su favorito.

—Gracias. —sonrió cuando se los entregué. Bajamos a la sala de estar que era para los niños enfermos y nos sentamos en un sofá pequeño.

Era como una sala de juegos. Al final, eran niños, tampoco era sano tenerlos todo el día en una camilla.

—¿Entonces, el chico bestia puede convertirse en cualquiera que desee? —continúe con el tema.

—¡Si! Es genial. Y gracioso —sonrió, casi a los segundos puso cara pensativa —. Creo que a ti te gustaría más Raven.

—¿Raven? ¿Quién es?

—Es una bruja, suuuuper poderosa, y un poco amargada. —tomó un poco de su jugo, mirándome atentamente.

—¿Me dices amargada? —enarqué una ceja, haciendo la ofendida.

—Quizás un poco —se encogió de hombros, metiéndose un trozo de galleta a la boca.

La Última CarreraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora