Capitulo 5: Redes Velocistas.

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C5. Redes Velocistas.

Brooke.

¿De dónde provenía ese ruido tan insoportable?

Di vueltas en la cama, intentando concentrarme en seguir durmiendo, pero ese maldito ruido no me dejaba tranquila.

Conforme mi mente fué despertándose me di cuenta de que el ruido provenía de afuera, específicamente de la puerta. Entonces, me levanté de golpe y tomé mi celular, en busca de llamadas perdidas o mensajes con malas noticias.

Respiré con calma, no había nada.

En lo que me levanté tuve que sostenerme de mi closet, ya que un mareo me atacó de forma inmediata. Cuando se me pasó, salí de la habitación con el ceño fruncido.

¿Quién demonios interrumpía mi sueño en la mañana? Ya me habían puesto de mal humor y no llevaba ni cinco minutos despierta. Aunque también podía ser la resaca.

Abrí la puerta con mi mejor cara de asesina, la cual se transformó en una de total confusión al ver de quienes se trataba.

—¿Qué...?

—¿Tienes agua? Necesito mucha agua... —me dijo Rhett, entrando a mi departamento como perro por su casa.

—Hola, guapa. —me saludó Susan para luego pasar. Ella se veía radiante, como siempre.

—Hola, Brooke. —me saludó Luke, repitiendo la acción de Susan.

—Voy a recostarme en tu sofá mientras te arreglas. —me informó Mason, acto seguido, entró directo a la sala.

Me quedé mirando con el ceño fruncido el lugar que ocupaban antes para luego cerrar la puerta y girarme hacia todos ellos, que estaban en diferentes partes del departamento como invasores.

—¿El equipo anaranjado ha pedido una revancha y no me enteré?

—¿Te emborrachaste hasta el punto de no recordar lo que hablamos el dia de las elecciones en el restaurante? — me preguntó Rhett, adentrándose a la sala con un vaso de agua.

—¿O estabas muy ocupada con Jake? —me preguntó Susan en tono burlón e insinuador.

—Uno, eso está muy fuera de contexto —la miré con cara de asco para luego sacudir la cabeza y mirar a Rhett —. ¿Y tú que hablas de emborracharse? ¿Olvidas quién te rescató ayer?

—Ese no es el caso —rodé los ojos —. Dijimos que íbamos a ver a Miles luego de la primera carrera. ¿Crees que hay algo mas que eso que valga la pena para levantarnos temprano después de haber bebido tanto?

Cerré los ojos con fuerza, lo había olvidado.

—Voy a darme una ducha rápida. —le dije, para finalmente desaparecer hacia mi habitación.

En efecto, me di una ducha rápida, terminando de despertar mis sentidos. No me tomó tanto tiempo vestirme, dado a que iría con lo de siempre: el uniforme del restaurante, el cual consistía en unos vaqueros, una camisa gris con el logo del lugar y unas botas de preferencia. El delantal me lo colocaba allá.

Me miré al espejo, dándome un repaso.

Mi cabello negro y lasio —no por naturalidad, sino porque me lo alizaba dos veces a la semana, ya que no me gustaba mi cabello natural — caía un poco más abajo de mi cintura. Mi cuerpo no estaba mal, siempre había tenido las curvas neutras pero marcadas. Mis ojos cafés tenían un brillo que yo consideraba peculiar. Mi piel blanca, un poco pálida, contrastaba con absolutamente todo lo que me ponía, y mi altura, bueno... casi siempre todo el mundo era más alto que yo, así fuera por pocos centímetros.

La Última CarreraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora