Capitulo 18: Verdades Que Duelen.

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C18: Verdades Que Duelen.

Mini-maratón 2/2.

No me odien, que yo los amo:p.

Brooke.

—¿Estás nerviosa?

Miré al pequeño frente a mi y sacudí la cabeza.

—Los nervios no son parte de mi. —negué.

—Si ustedes ganan, y Jacob y su equipo también mañana... se enfrentarán en la final.

—Y les vamos a ganar. —aclaré, sacándole una sonrisa.

Había decidido pasar por el hospital unas horas antes de la carrera. Jacob no había podido venir conmigo porque estaba ocupado haciendo sus cosas de guionista.

Nos veríamos en la carrera. Eso me había dicho en un mensaje, y decidí no escribirle más para no distraerlo.

—Me alegra que tú y Jacob ya sean novios —mencionó con una sonrisa radiante —. Se les ve muy felices.

Miles había ignorado por completo lo que había pasado con la mujer que fue a verlo el día anterior. Yo había querido explicarle la situación, pero dijo que no era necesario y que tampoco era de su interés.

Algo me decía que él ya sabía quién era, o al menos se hacía una idea. Pero si quería ignorarlo, yo no iba a obligarlo a que se estresara o hablara del tema.

Además, Amelia no había vuelto a aparecer. Se esfumó de nuevo. Y esta vez, a diferencia de la primera, eso me había alegrado.

—Tú también te ves feliz. —mencioné.

Se quedó en silencio un momento y luego sonrió sin muchas ganas, lo cual me hizo fruncir el ceño.

—Bueno, es que, me alegra que vayas a tener a alguien que te de amor ¿sabes, Brooke? Cuando yo ya no esté...

Tragué saliva, medio incrédula. Sentí que mi corazón se detenía por un instante, causándome un nudo en la garganta.

Sacudí la cabeza. Fue un movimiento apenas perceptible.

—Eso no pasará todavía...

—Pero pasará...

—Pero no aún, faltan dos años ¿recuerdas?

—Si... —asintió, sin muchos ánimos.

—Si.

Le di un beso en la frente y lo atraje hacia mi pecho, uniéndonos en un abrazo. Descansé mi mentón en su cabeza y acaricié su espalda.

No pienses en eso, Brooke.

Mi celular, el cual estaba sobre la camilla, empezó a vibrar. Lo levanté y fruncí el ceño.

Jordan.

Consideré por un momento no contestarle, pero probablemente era algo de la carrera, y no quería otra equivocación como la última vez.

Contesté sin soltar a Miles, que tenía los ojos cerrados con una pequeña sonrisa por las caricias.

Sonreí.

Le encantaban las caricias en el cabello.

Jordan.

—Hola, Brooke.

Sonaba serio.

Una mala sensación repentina me recorrió el cuerpo.

—¿Pasa algo?

La Última CarreraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora