Cp9: No Quiero Verte Más.
No me odien:p y tampoco juzguen, recuerden que todavía faltan capítulos.
Brooke.
Abrí los ojos con lentitud. Primero fruncí el ceño por no estar en mi habitación. Luego, todo lo qué pasó la noche anterior llegó a mi mente, y tuve la reacción mas estúpida posible: sonreír como tonta mientras me estiraba.
Puse mala cara al sentarme.
—¿Qué tengo? ¿Quince años?
Me levanté y abrí la puerta sin hacer demasiado ruido, luego me dirigí al cuarto de baño. Me di cuenta de que él engreído me había dejado un cepillo de dientes allí. No pude evitar volver a sonreír.
Hice mis cosas, me lavé la cara y los dientes para luego salir del baño. Escuché ruido en la cocina, así que caminé hacia allá. Sonreí al ver a Jacob de espaldas a mi, preparando café.
Iba con una camiseta color azul marino y unos pantalones de algodón de color negro.
Debo admitir que era una gran vista mañanera.
Decidí no mirar más y dejar de parecer una pervertida.
—Hola.
Él levantó la cabeza y luego se giró hacia mi. Tenía una pequeña sonrisa en el rostro.
—Buenos días.
—¿Qué haces? —me puse junto a él y observé la cafetera.
Me miró, inclinando un poco la cabeza hacia bajo. Seguía siendo más alto que yo.
Giré un poco la cabeza hacia él y también lo miré.
—¿Dormiste bien?
—Bastante cómoda, si.
Sonrió.
Alzó los brazos y abrió un estante que tenía varias tazas dentro de él. Jacob me preguntó algo, pero yo estaba centrada en la piel que tenía expuesta gracias a que su camiseta se había levantado un poco cuando subió los brazos.
Céntrate antes de que te pille, pervertida.
Sacudí la cabeza, subiendo la mirada enseguida.
—¿Te has perdido en el mundo de Brooke?
—Algo así. ¿Qué decías?
—¿Te gusta el café?
—Si. —asentí.
—¿Y te apetece tomar ahora?
Me pareció lindo que a pesar de haberme preparado café, consideraba que posiblemente no me apetecía en ese momento.
¿Cómo es posible que hace unas dos semanas no lo soportaba y ahora sus gestos me parecían lindos?
—Si.
El bajó dos tasas y cerró el estante.
—Negro o con leche.
—¿Eh?
Te dejó tonteando.
—El café, Brooke, ¿negro o con leche? —lo miré con el ceño fruncido —. ¿Se puede saber que te pasa?
Por fin reaccioné. Él se había puesto las manos en las caderas. Eso me hizo sonreír.
—Pareces un papá mandón. —me burlé.
El me entrecerró los ojos.
—No parezco ningún papá. —me dijo, indignado.
—Lo que tú digas, papá.
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La Última Carrera
RomanceUna chica sin miedo a la velocidad con miedo al compromiso. Un engreído que lucha por lo quiere. Brooke Myers tiene claro lo que quiere en su presente, y eso no incluye nada de lo que Jacob Williams quiere para su vida. Aún así, sus caminos se cruz...
