Todos subieron a los autos en los que habían llegado, al sentarme notaba como el calor me envolvía aunque el clima fuese frío. Sabía que era ocasionado por el chico que iba a mi lado.
-Le agradaste a Bill y a los demás -escuché como me hablaba.
-Puedo decir lo mismo de todas, a excepción de Liz... ella es, muy... cerrada -dije sincera.
Me sonrió de lado haciendo que su piercing se moviera delicadamente.
-Recuerdo que la primera vez no quisiste que te llevará ¿Sales con alguien? -dijo seriamente y yo empecé a reír.
-Qué mal chiste. No, no salgo con nadie Kaulitz, además era la primera vez que te veía ¿Cómo subiría a tu coche? Podrías haberme raptado -dije bromeando.
-Puedo hacerlo ahora.
Y con eso me hizo callar. Sentí como el calor subía por mis mejillas y mordí mi labio inferior.
Al llegar el hotel era muy lujoso aunque por la hora ya nadie estaba afuera, estacionados los autos y subimos todos. Al llegar lo primero que note fue que todo estaba en su lugar, para ser chicos tenían como muy bien acomodado.
-Bien chicas, yo ahora vengo -dijo Eli mientras era guiada por la mano de Bill hasta una de las habitaciones.
Mica había caído dormida en el sillón, Georg se fue con Liz y Doris se había quedado en el auto de Gustav abajo.
Aun sentía el alcohol en todo mi cuerpo, pero el gran ventanal que tenían en su sala me había atrapado por completo. Me acerqué saliendo por la puerta de este y poniendo mis manos en el barandal de cristal, sentí el aire frío de la madrugada recorrer mi cuerpo.
Tom volvió a ponerme su abrigo sobre mis hombros, empezaba a gustarme su atención.
-Puedes conservarlo, te va mejor a ti -dijo también mirando hacia la nada, las luces de la ciudad eran increíbles hoy, una vista así era impresionante.
-¿Vienes aquí a menudo? -dije interesada.
-Todas las noches y créeme que esta es donde la noche es la más hermosa que he visto -me miro y sentí el calor en mis mejillas.
-Tom... -dije cabizbaja y sentí como tomaba mi mentón haciendo que nuestras miradas se encontrarán.
-Sé que todo esto fue por un error, pero nuestro encuentro aquel día... esta noche te prometo que jamás serán un error -dijo mientras se acercaba a mí.
Sus labios se encontraron con los míos, eran carnosos y suaves. Atrape su cuello con mis brazos haciendo del beso más profundo y pude sentir como su mano iba hasta mi cintura. El abrigo terminó en el piso pero eso ahora no importaba.
-Vamos arriba, no queremos darle un espectáculo a Mica -dijo sonriendo y yo me sentí apenada.
Tomo nuevamente mi mano y le eche un último vistazo a Mica la cual dormía plácidamente en el sofá.
Al entrar a su habitación note que había otro ventanal, sonreí para mi misma. Al voltear estaba tras de mí, y sin decir otra palabra sus labios se encontraron con los mios nuevamente.
Al sentir las cobijas de su cama sabía que esto no terminaría como cualquier cosa. Sus labios fueron hasta mi cuello y sus manos viajaban por todo mi cuerpo, logré deshacerme de su gorra y la banda negra que llevaba tratando de no tocarle la herida que tenía en la ceja.
En un movimiento ágil se deshizo de mi blusa y pantalones dejándome solo en ropa interior.
-Eres jodidamente perfecta Anni -dijo mientras volvía a besarme.
Sus labios bajaron hasta mi abdomen besando todo este, con su mano tocó mi parte baja haciéndome curvar la espalda, cerré mis ojos y me deje llevar por aquel momento. Se deshizo de mis bragas y sentí muchísimos nervios, no podría arrepentirme ahora.
Un gemido se escapo de mi boca cuando sentí como me besaba ahí abajo, con su lengua hacia movimientos circulares y empezo a succionar delicadamente.
A punto de llegar a mi clímax se detuvo haciéndome abrir mis ojos de golpe, volvió hasta mi boca depositando un rápido beso y quite la camisa overzice que llevaba.
Sus abdominales eran perfectos y sus brazos marcados.
P
ase mis manos por su pecho y sentí como su piel se puso de gallina, sonreí al saber que eso provoque.
Tom Pov
Besé sus pechos los cuales eran perfectos, se notaba nerviosa pero quería hacerle saber que no había nada malo en ella.
Cuando estábamos los dos desnudos me tomé un momento para admirarla, su cuerpo era el más perfecto que jamás haya visto, estaba jodidamente perdido en mi chica.
Y hoy sería mía, solo mía. De eso estaba seguro.
Bese sus labios y me posicione entre sus piernas haciéndome algo de espacio y subiendo estas al rededor de mi cintura, su piel era suave y yo estaba siendo torturado quería sentirla aún más y ella a mi también pero quería escucharla.
-Tom, hazlo... por favor -comenzó a suplicar.
-¿Hacer qué nena? Dímelo, quiero escucharte -dije mientras deboraba su cuello y ella pasaba sus uñas por mi espalda.
-Quiero ser tuya Tom, por favor hazlo -suplicó otra vez.
-Vas a encargarte de que los vecinos escuchen cual es mi nombre -dije mientras me hundía en ella.
Annica Pov
El sentirlo me hizo soltar un suspiro ahogado, sus embestidas eran fuertes pero lentas haciéndome cerrar los ojos mientras mis manos paseaban por su espalda y pecho.
Sostenía una de mis piernas desde el muslo haciendo que se adentrara más en mi, era un dios del sexo.
En un movimiento brusco salió de mi y me sentí de lo más vacía, con cuidado hizo que me pusiera boca abajo.
-Tom... -dije insegura.
-¿Estás cómoda? -dijo con la respiración agitada.
-Tú me haces sentir segura -dije y sentí como besaba mi muslo derecho poniéndome la piel de gallina.
Volví a sentir como entraba en mi, el sabía lo que hacía.
Las horas pasaron y los dos llegamos al mismo tiempo a nuestro clímax.
Me encontraba arriba de él mientras su espalda estaba recargada en la cabecera de su cama.
Su mano acaricio mi mejilla y nuestro sudor corría por nuestras frentes.
-Eres preciosa Anni, jamás dudes de eso -beso mi mano y yo sentí como el calor subía a mis mejillas.
Por ti me siento más segura de mi misma Tom, incluso podría decir que me has devuelto la seguridad y... felicidad.
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| 𝖠𝗆𝗈𝗋𝖾𝗌 𝖣𝗈𝗋𝖺𝖽𝗈𝗌 | 𝖳𝗈𝗆 𝖪𝖺𝗎𝗅𝗂𝗍𝗓
Fanfiction"Jamás dejaré que nadie te haga daño."-recordé mientras abordaba el avión hasta París, lejos de todos... lejos de él.
