- Tiene cinco años. Se supone que los hijos son producto del amor de sus padres, pues ese no es su caso. Christina y yo sólo habíamos estado demasiado ebrios aquella noche. Al día siguiente acordamos pretender que nunca había sucedido, pero al mes ella me dio la noticia. Los dos fuimos responsables esa noche, y yo no abandonaría a un hijo mío. El resultado de aquella aventura y los nueve meses restantes fue Clary.- hizo una pequeña pausa.- Ella es... Mi todo, mi princesa, la luz de mi vida. Y creo que si ella no hubiera aparecido en esos momentos donde mi vida no tenía sentido, yo no hubiera sobrevivido.
Louis se había decidido por contarle la historia de su pequeña niña al rizado, ambos se encontraban en el interior del coche, aun en el estacionamiento de la cafetería.
- Suena a que es muy linda.- dijo Harry al terminar de oír lo que le contaba el ojiazul.
- Lo es.
- Pero estoy confundido. Nunca he oído que la mencionarás tu o alguien más en el Restaurante.
- Eso es porque Christina rara vez me permite verla. Cree que no soy apto para cuidar de una niña. Después de... unos incidentes.- respondió Louis con un deje de decepción en su voz.
- Y... ¿Lo estás? - tanteó despacito Harry.
- Por el amor de Dios, cuide de mis hermanas pequeñas por muchos años.- Harry ya sabía eso - y es mi hija, sé como cuidarla y lo qué es mejor para ella.
- Bueno, siempre podrías llevarla a juicio. Un padre igual tiene derechos.- propuso Harry.
Louis suspiró, cansado. Todo últimamente lo hacía lucir cansado, excepto ese demoledor beso de hacía un rato.
- Ella ganaría. Tiene bastantes argumentos de por qué no merezco verla, me lo ha dicho en la cara incontables veces. Pero vamos, no hablemos más de Christina. ¿Quieres que vaya a dejarte a casa?
Harry asintió.
- Sí por favor.
No iban a hablar del beso. No.
Así que, quince minutos después, Louis estaba frente a la casa de su empleado, este estaba levemente dormido, con la cabeza contra la ventanilla del coche.
- Edward...- Louis lo zarandeó un poco para despertarlo.- ya estamos aquí.
Volvió a sacudirlo. Que tierno se veía.
Harry se acomodó en el asiento y luego abrió los ojos, los cuales estaban pequeñitos por el sueño, provocando que se los restregara con los puños.
- ¿Cómo sabías donde vivo? - preguntó desinteresadamente, tenía sueño, era entendible.
Estaba la posibilidad de que Mabel y Louis hablaran sobre él y su vida, pero no la creía factible y dudaba de eso.
- Digamos que Mabel vive al frente y... Está tu dirección en tu curriculum.
Implícitamente era «Conozco esta casa a la perfección». Pero no lo diría.
- Mhm okay... Uh... Supongo que - un pequeño bostezo - tengo que... Eh... ¿Irme ya?
Louis río al oír el balbuceo del chico somnoliento.
- Creo que si, Harry.
Ese nombre fue como un balde de agua fría para el ojiverde, se le quitó el sueño deprisa y se acomodó bien en el asiento.
- ¿Qué? ¿Cómo me llamaste? - preguntó sorprendido.
Louis, por otro lado, quería morir de la vergüenza. No pretendía llamarlo así, pero es que todo inocente y tierno recién despertado, Edward era igual a Harry. Aun no le cabía en la cabeza que dos personas pudieran ser tan parecidas.
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Vendetta - Larry Stylinson
FanfictionHarry Styles, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo en el que nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Todo, o al menos la mayoría, continuaba igual. Sólo unos pequeños cambios aquí y allá eran visibles en la...
