El lunes nunca había sido un buen día para Harry. Y menos si "Lunes" iba acompañado con un "por la mañana". Odiaba el tener que levantarse temprano para ir a la Universidad después de no haber hecho nada todo el domingo, que era uno de los días en los que no trabajaba. Pero curiosamente este lunes estaba siendo algo distinto. El clima resultaba ser acogedor, había más sol que de costumbre, y la brisa un tanto más fresca y cálida a la vez. Es como si la primavera estuviera haciendo de las suyas en Holmes Chapel. Si hasta se podría decir que los árboles tenían más color, casi como que el pueblo había dejado esos colores fríos y monótonos que solía cargar su aura.
Perfecto para ir a clases con ganas.
— ¿Y cómo has estado? — preguntó el rizado, caminando a la par del castaño.— Ha pasado un tiempo.
— ¿Sabes? Creo que estoy bien.— contestó Liam, acomodando los libros que llevaba encima.— Digo, a veces me lo encuentro aquí en el campus, pero no pasa nada.— se encogió de hombros.
— Si te soy sincero, pienso que es mejor así.— aportó el ojiverde, sin querer involucrarse un poco más.
Después de su rompimiento, Liam había dejado de asistir a la Universidad por un tiempo. Ver a Zayn ignorándolo o tratándolo mal a propósito, o incluso coqueteando con tipos en los pasillos del edificio le hacía mal. Al restaurante no volvió, por lo que Harry y él no habían mantenido contacto en aquellas semanas, y según Eleanor; Karen, la madre de Liam, la había llamado preguntando que le había sucedido a su hijo en la Universidad, porque al parecer estaba atravesando una leve depresión en su cuarto. No comía, ni salía, no se duchaba y mucho menos conversaba. Solo lloraba. Esa fue la razón por la que a Harry le había extrañado un poco encontrarse con el castaño ese Lunes en el campus, cargando con sus libros y una expresión relajada, como si lo peor de esa relación enfermiza ya hubiese quedado atrás.
— Sí, creo.— sonrío resignadamente.— ¿Y qué hay de ti? ¿Alguien por ahí?
Harry se detuvo a pensar un segundo.
Él ahora estaba en "eso" con Louis. ¿Realmente contaba como una relación normal? ¿De esas que se presumen frente a los demás? ¿Alguna vez lo sería? No lo sabía.
— Creo que sí.— dijo simplemente. No quería dar más vueltas al asunto.
— ¿Es complicado? — indagó el ojimiel.
— Edward, ¿podemos hablar? — la voz de Austin se coló entre ellos inesperadamente, provocando una exaltación en el rizado.— ¿Le molestaría prestármelo por un momento, Sr. Payne? — preguntó el maestro refiriéndose a Harry.
— Oh, no.— Liam le lanzó una mirada confundida al ojiverde para luego señalar el salón.— Estaré dentro.
— Yo también debo entrar.— mencionó Harry una vez que Liam desapareció.— Es tarde.
— Es mi clase, Edward. No entiendo porque buscas excusarte.— acusó el rubio.
Austin estaba menos arreglado de lo normal, como si hubiese estado en vela toda la noche y al levantarse sólo se hubiera vestido. Su cabello rubio estaba algo desordenado, y su atuendo no era de los más formales que haya usado para dar clases antes.
— No me estoy excusando.
— Pero si evitándome. ¿Por qué? Creí que...
— Ya le dije el por qué Sr. Morrison.— contestó fríamente Harry.— No hay otra razón.
— ¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué por medio de un mensaje de texto? Eso no te importó cuando nos reunimos por primera vez.
Harry lo admitía. Tal vez un mensaje de texto al día siguiente de su cita no fue un movimiento tan inteligente. ¡Pero vamos! Que cara a cara no se hubiese atrevido nunca.
ESTÁS LEYENDO
Vendetta - Larry Stylinson
FanficHarry Styles, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo en el que nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Todo, o al menos la mayoría, continuaba igual. Sólo unos pequeños cambios aquí y allá eran visibles en la...
