- Dios Edward, concéntrate. Eso es de la mesa tres.
- Lo siento.- el rizado suspiró y se dirigió a la mesa indicada. Eleanor se preocupó. Era el quinto error del rizado en toda la tarde, y se notaba demasiado distraído desde que volcó un vaso de vino en la camisa carísima de un comensal hacía unas tres horas.
- ¿Estás bien? - preguntó la encargada una vez que el ojiverde entró en la cocina en busca de otra orden.- Te ves... raro.
Edward sonrió distraídamente.- Estoy bien, Eleanor. Sólo estoy pensando demasiado en otras cosas. Prometo enfocarme.- cogió la bandeja y salió, dejando a la chica sin oportunidad de hablar.
Al entregar la orden, suspiró. No había sido un buen día. Se había sentido bastante extraño durante la clase del profesor Morrison esta mañana, desde el saludo inicial, pasando por las constantes miradas que existieron entre ellos, hasta la despedida y la sonrisa tan bonita y sexy que le había dedicado el rubio. Al llegar a su turno al restaurante ya se encontraba demasiado desenfocado en lo que tenía que hacer ese día, se equivocaba con las órdenes, volcaba sustancias en los clientes, y rompía vajillas en la cocina, todo sin tener la menor intención de hacerlo. Y para rematar, Louis ni se había aparecido por el lugar, y él ya se sentía ansioso de tanto esperar la reprimenda por haber faltado el día anterior.
A las diez de la noche el restaurante cerraba sus puertas. Eleanor terminó de acomodar ciertos aspectos de su área, y después todos comenzaron a caminar hacia el cuarto de los empleados para cambiarse y poder ir a sus hogares. Harry abrió el casillero con el nombre de "Edward" y sacó su mochila para proceder a cambiarse con su ropa habitual.
- Tania y Jacob mañana no vienen, ¿cierto? - Preguntó Eleanor, cambiando su uniforme. Los mencionados asintieron y la castaña rápidamente lo anotó en su horario.- Bien. Edward tu debes un día, por el de ayer.
Harry asintió, le daba igual.
- Por cierto, chico ¿Qué te pasaba hoy? - le preguntó Nick, un chico que de vez en cuando le hacía conversación en la cocina, pero con el que rara vez compartía.- Por poco y esa gente no reclamó demasiado. Pero casi quedamos en ruinas de tanto dinero que devolvimos. Tienes que estar más atento, Cox.
- ¿Eres mi jefe, acaso? ¿Louis se fue y no me enteré? - le atacó Harry seco, colocándose sus jeans negros, sin siquiera mirar al chico de pelo verde oscuro que le hablaba.
- Ya, Nick, no es tu asunto. Cierra la boca.- le dijo Tania esta vez. Nick se calló enojado y continuó cambiándose.- Hablando de jefes. ¿Por qué Louis no vino hoy?
Eleanor suspiró pesadamente y se dirigió en general, no solo a la chica.
- Clary comió algo en mal estado ayer, ha estado en el hospital desde la madrugada con ella, así que quizás no venga en los próximos días. ¿Alguna pregunta más, idiotas? Quiero irme a casa y cerrar este lugar ya. Maldita la hora en que Mabel decide irse temprano.- refunfuñó la castaña.
Todos quedaron en silencio y terminaron de vestirse. Pero Harry sólo pensaba en que la hijita de Louis estaba enferma, y que si estaba en el hospital, era porque era algo quizás un poco más delicado lo que tenía. Al salir de allí, se debatió entre ir a su casa y descansar, o ir tal vez al hospital y...
No seas idiota, Harry. ¿Qué harías tú ahí? Nada. se recriminó mentalmente, para luego dirigirse a su casa.
• • •
Justamente lo que imaginó. Una vez que estuvo bajo las sábanas, dando vueltas en la cama y pensando, suspiró pesadamente y puso su brazo en su rostro, porque sabía lo que haría, pero que no era lo correcto. Se levantó rápidamente y se puso la misma ropa que se había quitado unos momentos atrás. Cogió las llaves de su casa y saliendo de ésta, se dispuso a conseguir un taxi a esas horas.
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Vendetta - Larry Stylinson
FanficHarry Styles, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo en el que nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Todo, o al menos la mayoría, continuaba igual. Sólo unos pequeños cambios aquí y allá eran visibles en la...
