Harry llevaba dos semanas ya trabajando en el restaurante de Tomlinson, y a éste lo había visto aparecerse por allí solo un par de veces en todo ese lapso de tiempo. Siempre era lo mismo, llegaba temprano, con ojeras, luciendo cansado y aburrido de todo, se quedaba algunas horas y luego se iba nuevamente, dejando a cargo a la segunda al mando. Mabel.
Styles no podría imaginar que la vida del "Gran Tomlinson" del instituto estuviera arruinada y patética, o eso es lo que dejaba a entender con su actitud. Pero no podría estar más agradecido con la vida por traer al maravilloso Karma a relucir, aunque aun faltaba suficiente castigo a su parecer.
Pero de eso se encargaría él.
Por otro lado, el trabajo no era díficil. Tomar nota, pedir la comida, servirla y entre otras acciones. Le pagaban semanalmente y podía estudiar perfectamente en las mañanas. En clases le iba bien, recién estaban comenzando los exámenes y ya era un alumno destacado entre los maestros.
En relación a la vida social, no se reunía con nadie, solo era él en su mundo, de vez en cuando hablando con Liam cuando se lo encontraba por el campus, o Eleanor, pero era el chico introvertido y solitario (y guapo para algunas) del que muchos hablaban.
Volviendo al restaurante y su trabajo, también habían problemas de vez en cuando, y no tenían relación alguna con el tipo de ojos azules.
— Señor, puedo asegurarle que la orden está correcta.— Insistió por segunda vez el rizado, muy seguro de sus palabras. El comensal, ya bastante irritado por el error cometido por el mesero, alejó el plato de comida y se cruzó de brazos.
— ¿Pero cómo va a estar correcta si no me gusta la lechuga? — preguntó frunciendo el ceño.
Harry suspiró una vez más y luego volvió a hablar:
— Pero si recuerdo claramente que usted ordenó lechuga en su ensalada, señor.
El señor se enojaba cada vez que Harry volvía a contradecirlo, y lo miraba como si no valiera nada.
— Hay un error aquí, así que, o usted remedia esta situación, o hablo con su jefe y exijo que lo despidan ahora mismo.
Harry lo pensó por unos segundos, las ganas irremediables de darle un puñetazo en medio de la cara al viejo ese no se las quitaba nadie, pero no podía arriesgarse a perder ese trabajo tan rápido.
Y menos ahora que tanto le convenía.
Así que, agachando el moño y rindiéndose a seguir discutiendo y defendiéndose, le dio la razón al comensal.
— Está bien, señor. Enseguida cambio su ensalada.
El cliente no se quedó tranquilo con esa respuesta, él quería discutir y ganar por mayoría. Se puso de pie y siguió con su propósito. Nadie lo trataría así, menos un mocoso idiota.
— No, ya no quiero la ensalada, quiero que llame a su jefe rápidamente.
Harry abrió los ojos, desconcertado con la mala reacción del hombre, no estaba haciendo nada más que darle la razón y cambiarle la ensalada. ¿Qué carajos le sucedía?
— ¿Qué? Pero...
— Llama a tu jefe ahora, maldito incompetente.— Harry apretó los puños, ya no resistiéndose a darle un par de golpes para que cerrara la boca de una vez, pero, si no fuera por Louis entrando a escena en ese momento, lo hubiera hecho.
— ¿Qué sucede aquí, Edward? — Preguntó serenamente el ojiazul.
¿Por qué su cuerpo no podía dejar de reaccionar así cada vez que él hablaba? Le causaba temor, ganas de correr, odio, pero justo ahora, solo le agradecía mentalmente, porque si no hubiese llegado (milagrosamente, ya que nunca estaba allí) en esos momentos, el cliente se hubiera ido con un par de dientes menos y la lechuga metida en el trasero.
ESTÁS LEYENDO
Vendetta - Larry Stylinson
FanfictionHarry Styles, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo en el que nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Todo, o al menos la mayoría, continuaba igual. Sólo unos pequeños cambios aquí y allá eran visibles en la...
