De una cosa estaba seguro Louis en la vida, y era que nunca podría olvidar ese rostro alguna vez.
Estaba allí. Harry estaba allí, en su restaurante.
Quiso hacerse creer que era una simple alucinación, que sus pesadillas ahora se habían transformado en espejismos de lo que él realmente anhelaba ver, de lo que deseaba volver a sentir. Ese chico no podía ser Harry, Harry había muerto por su culpa, y era imposible que el chico que ahora estaba hablando con Eleanor en su oficina fuera el pequeño.
Solo debía estar confundiéndolo con alguien más, eso era muy posible y lo más lógico.
Porque una cosa era que su ser estuviera podrido y el remordimiento predominara en el cuerpo de lo que alguna vez fue Louis Tomlinson, y otra muy distinta era que estuviera enloqueciendo y que el recuerdo de Harry le atormentara hasta en su vida normal.
Había llegado temprano, como siempre, al restaurante. Mabel ya estaba preparando las órdenes de los clientes de la mañana, los meseros iban de acá para allá y Eleanor había estado esperando que el chico al que contrataría hiciera acto de presencia por allí.
Louis se hizo cargo de unos pedidos que estaban siendo descargados en la parte trasera del restaurante, con ayuda de Liam, que por ahora no estaba sirviendo a los clientes como todos los demás. Él firmaba y encargaba, Liam ayudaba a descargar las cajas del gran camión, mientras hablaba con el chico que lo conducía. Eleanor debía estar con el nuevo chico que quisiera el puesto de mesero, y una vez que termino de arreglar la documentación con el chico del camión, prefirió ayudar a la chica con su labor encomendada.
Pero todo se había volteado para él cuando vislumbró al chico sentado frente a ella. Era un hombre de cabello algo largo y rizado, su piel era bastante pálida, y su rostro estaba plasmando una expresión seria, asintiendo a algo que le estuviera diciendo Eleanor.
El aliento dejó el cuerpo de Louis, cuando se decidió por acercarse a hacer lo que tenía en mente; ayudar con la gestión; pero a medida que se acercaba más y más a ese chico, su corazón se encogía por centímetros, y su cerebro le decía que abortara la misión, que saliera de ahí cuanto antes.
Pero ignorando todo eso, sin razón aparente, llegó hasta el escritorio donde estaban ambos: empleador y empleado.
— ... Eso sería todo, Edward... ¡Oh Louis! Mira, él es Edward Cox, el nuevo mesero.
El chico se percató de la tercera persona en la habitación, el que se llamaba Louis, él que no podía ser el mismo del que quería vengarse. Su respiración se detuvo en cuanto lo vio. Estaba allí, siguiendo con su vida normal, como él no pudo hacerlo. Estaba allí, más cambiado que nunca. El rostro pálido, como si estuviera viendo a un muerto (probablemente era por eso), su cabello estaba más largo, ahora se dejaba un poco de barba, y sus ojos azules, ahora apagados y sin brillo, eran sucedidos por unas ojeras marcadas.
— Uh, Edward, claro.— Louis pareció salir de algún tipo de trance de indecisión, y estiró su mano, dubitativamente, en espera de que Edward se la estrechara.— Louis Tomlinson, el dueño del restaurante.
El corazón de Harry se detuvo en el momento que supo que tendría que tocar su mano, sentir su piel nuevamente, pero más fue su sorpresa al percatarse de la sensación que lo invadió terriblemente. Su cuerpo se paralizó al cien por ciento, y sus ojos se estaban aguando. No quería llorar. No quería tocarle, no quería ser débil otra vez.
— ¡No dejes que vuelva a tocarme, Gemma! ¡Por favor!
— ¡Está ahí. Aléjalo, te lo ruego!
— Ya no lo quiero más. Quiero que pague por lo que me hizo.
— Lo odio.
Recordó rápidamente los años que sufrió, el tiempo en el que le costó ser medianamente normal, sin lograr serlo realmente, todas las lágrimas que derramó, la muerte de la mujer que le dio la vida, su supuesto suicidio.
ESTÁS LEYENDO
Vendetta - Larry Stylinson
FanfictionHarry Styles, ahora con 22 años, decide volver al pequeño pueblo en el que nació y creció, y el que también conoció su humillación años atrás. Todo, o al menos la mayoría, continuaba igual. Sólo unos pequeños cambios aquí y allá eran visibles en la...
