Capítulo 5

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Al día siguiente, cuando Louis no se sentía lo suficientemente estable para presentarse al Restaurante, decidió que lo mejor sería hablarle a Mabel por teléfono y explicarle quien sería el empleado nuevo.

— ¿Edward Cox? ¿Seguro que se llama así? — Preguntó Mabel, demasiado sorprendida de las coincidencias de la vida.

— Seguro, Mabel ¿Por qué? ¿Lo conoces? — Preguntó extrañado.

Louis estaba en su casa, vistiendo pijama a las doce del mediodía, viendo televisión sin verla realmente, comiendo chatarra, y sosteniendo su teléfono celular en la mano.

Él no había faltado al trabajo para quedar vagando por su casa, solo que, al no sentirse bien para presentarse, estar sin hacer nada era lo único que podía hacer.

— Sí, es el chico que ahora vive en la Casa de Los Styles.— Su respiración se detuvo y se atragantó con la papa frita que estaba comiendo.— Hace unos días cenó con nosotros.

— ¿Él cenó con ustedes? — Logró pronunciar cuando dejó de toser.— ¿George lo conoce también? ¿Sabes por qué está viviendo allí?

Al otro lado de la línea, donde se escuchaban los típicos sonidos de cocina, utensilios siendo acarreados, platos siendo lavados, voces dando órdenes y el aceite hirviendo, se pudo escuchar el suspiro que dejó escapar la mujer.

— Es bastante reservado. Nos contó solo un poco de su vida y sus intereses.— Contestó ella.— Pero mencionó que la casa de los Styles había sido bastante accesible en cuanto a dinero por alquiler.

Louis dejó que la preocupación abandonara su cuerpo al enterarse que ese chico solo estaba en esa casa por el bajo precio.

No había otra razón por la que Edward pudiera estar ahí.

— Ya veo. Bueno, mándale mis saludos a tu esposo y dile que pronto me pasaré por allí.— comentó despreocupadamente. Tenía ganas de tener una tarde agradable con viejos amigos.

— Claro, cariño. Te esperamos cuando quieras.

— Adiós, Mab.

— Cuídate, Lou.

Al terminar la llamada, Louis solo pudo sumirse en lo que había intentado no pensar,

Harry.

Otra vez.

***

— ¡Edward, muchacho! Louis acaba de contarme que eras tú el nuevo empleado.— saludó efusivamente Mabel al ver que el ojiverde entraba al restaurante. Harry le sonrió.— Ahora seremos compañeros además de vecinos.

— Como cree señora. Usted sería algo así como una jefa para mí.— contestó, como siempre, educadamente.

— No digas tonterías. Soy tan empleada aquí como tú. Así que mejor ve diciéndome Mabel.— le reclamó la mujer.

— Claro, Mabel.— sonrío.

Como extrañaba a esa mujer.

Mabel terminó de acomodar un platillo en la cocina y luego se secó las manos en su delantal. Acercándose a Harry, lo cogió de los hombros y le habló:

— Bien. Lo primero de todo era que Eleanor estuviera aquí para enseñarte lo que debías saber, pero esa muchacha irresponsable y alocada no se presentó hoy, por lo que te dejaré bajo el cuidado de Liam.— Harry asintió a todo lo que ella decía.— ¿Lo conoces?

Ladeó un poco su cabeza y luego se aclaró la garganta.

— Hablé un poco con él ayer.— contestó.

Vendetta - Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora