Capítulo 18

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— Y bien, ¿Qué te parece? — preguntó el de ojos azules en cuánto el imponente lago de aspecto cristalino se asentó frente a sus ojos. Harry calló unos segundos mientras se tomaba el lujo de acariciar el grueso tronco de un viejo gran árbol. Recordaba este sitio con cada detalle con el que lo había recorrido años atrás, que hasta podía asegurar que si Louis no le hubiese contado acerca de la hidroeléctrica no hubiese notado cambio alguno.

— Es... muy bello.— respondió. Sus manos picaban por las ganas que tenía de tocarlo todo, de sentir el suave agua otra vez deslizarse entre sus dedos.

— Lo es, sí.— mencionó el castaño, sacándolo de su ensoñación. Sonrió al pensar en lo tonto que tuvo que haberse visto admirándolo todo, con expresión embelesada.—Ven aquí.— sentándose a la orilla del lago, Louis abrió sus piernas y le indicó que se sentara entre ellas, logrando que Harry frunciera el ceño, divertido, cuando notó lo que pedía el castaño.

— ¿Pretendes que me siente ahí? — Louis asintió sonriendo.

— Oh.— se lo pensó exactamente por dos largos segundos y luego hizo lo indicado.— Bien.— nerviosamente se posicionó en el hueco que dejaban las piernas abiertas de Louis, sintiendo como la tensión de su cuerpo desaparecía inmediatamente al ser rodeado por los cortos, pero cálidos brazos del ojiazul tan fuertemente.

Permanecieron así por minutos, en silencio, observando la naturaleza alrededor. En esa posición, de esa forma tan íntima entre ellos que Louis nunca logró tener con Harry años atrás.

— Me encanta esto ¿Sabes? — murmuró bajito Louis, acariciando su cabello suavemente con sus dedos en un masaje que resultaba un tanto relajante para el ojiverde.

— ¿Qué? ¿Tenerme entre tus piernas? — bromeó el rizado, recostando su cabeza en el brazo del otro. ¿De dónde había salido ese humor?

Louis soltó una carcajada encantadora.— También eso. Pero me refería a que estés aquí y ahora conmigo, en este lugar, de esta forma. No lo sé. Es, como si de alguna manera nada me hiciera falta ya.

Aquí iba de nuevo. No habían palabras para describir como el pecho de Harry casi se salía de su lugar cada vez que lo oía hablar de esa manera. No el de Edward, sino el de ese muchacho aventurero y tímido de dieciséis años que aún revoloteaba en lo más profundo de su ser y que se rehusaba a dejarlo abandonado. ¿Cómo evitar confundir lo que sintió Harry con lo que siente Edward? ¿Cómo, si cada día ve, piensa y besa al chico del que estuvo enamorado y que tanto daño le hizo? ¿Cómo, si en su interior se muere de ganas de vivir ahora lo que no pudo en el pasado?

Levantándose cuidadosamente y sin golpear a Louis en el intento, se arrodilló a su altura y lo besó. Lo besó porque así lo sentía, porque así se lo ordenaba su pensamiento, porque realmente quería.

— Louis, tú... — susurró al separar sus labios, más sin disminuir la distancia entre sus rostros.— ¿me quieres realmente?

— ¿Te queda alguna duda? — inquirió Louis acomodándole un rizo detrás de la oreja.— Estoy enamorado de ti.— confesó tranquilamente mirando dentro de sus verdes ojos.— Aunque suene como un estúpido adolescente; lo estoy así de mal; locamente enamorado de ti y no cambiaría esta sensación por nada.— Harry sonrió tiernamente mientras soltaba el aire que había estado reteniendo inconscientemente desde que había formulado la pregunta y se tomó la libertad de observarlo él también a través de sus ojos.

— ¿No te asusta? — Murmuró.

— ¿Asustarme qué?

— Esto, Louis.— dijo Harry, volviendo a su posición inicial entre las piernas de su acompañante, admirando el agua cristalina y las ramas de los árboles siento batidas por el viento fresco.— Me conociste hace poco y ya estás enamorado de mí. ¿Realmente no te da miedo?— Louis negó.

Vendetta - Larry StylinsonHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora