dieciséis¡!

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Justo como Chaeryeong le había dicho, Sana caminó hasta el segundo piso y se dirigió a la dulcería donde encontró a sus dos amigas admirando por los ventanales la variedad de golosinas que ofrecía el local

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Justo como Chaeryeong le había dicho, Sana caminó hasta el segundo piso y se dirigió a la dulcería donde encontró a sus dos amigas admirando por los ventanales la variedad de golosinas que ofrecía el local.

Definitivamente, Momo y Chaeryeong podían gastar su dinero en cualquier cosa sin dudarlo, lamentablemente ésta no sería la ocasión porque habían quedado en buscar un buen regalo para llevar mañana a la fiesta de Jihyo, claro que a pesar de llevar casi dos horas dentro del mall no habían conseguido nada aún.

Para Sana hubiera sido más preferible ir con todas y llevar a Jihyo a algún lugar para comer o divertirse y ahí mismo comprarle lo que ella quisiera, igual que siempre. Ésta vez sus padres habían decidido darle el permiso de hacer una fiesta y bueno, después de que la escuela anunciara que tendría visitas de inspección y una junta escolar prefirió suspender las clases, jueves y viernes.

—¡Ya dejen de babear y vámonos! Es increíble que ya tengamos dos horas aquí— habló Sana llamando la atención de ambas chicas.

—¡Ya! Creo que ya sé qué puedo comprarle a Jihyo— habló la chica con entusiasmo.

Mientras las dos chicas esperaban a que su amiga saliera de aquella tienda con el dichoso hoodie blanco, Minatozaki exploraba su alrededor desde la banca en la que estaba junto a la castaña para ver si alguna tienda podía llamar su atención, por un lado veía ropa, por el otro manualidades, a lo lejos electrónicos, discos de música, en resumen, nada.

Eso fue hasta que volteó detrás suyo y vió una joyería.

—¡Ya vine! Seguro le gusta— dijo la pelinegra satisfecha con su compra.

—Regresemos a la dulcería, creo haber visto una clase de caja de dulces para regalar— sugirió Hirai pensando en aquella caja mediana que había visto desde el vidrio momentos antes.

—Ustedes vayan, ahorita las alcanzo— avisó mirando la tienda al otro lado de reojo.

Sana caminó hasta el final del largo pasillo para poder rodear y llegar al otro lado del segundo piso, a pasos lentos avanzó hasta quedar frente a los aparadores de la joyería, sus ojos recorriendo cada esquina de la tentadora mercancía.

Sin dudar, ingresó para darle un vistazo a las demás vitrinas, entonces una sonrisa se dibujó en su rostro al posar su vista en la tercera repisa frente a ella. A Jihyo le iba a encantar.

 A Jihyo le iba a encantar

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Pretty Ꞝ SahyoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora