⚠️ Aviso importante ⚠️
Este capítulo contiene escenas gráficas de violencia que podrían resultar perturbadoras para el lector. Si gustan de saltárselas, les ruego que lean hasta el segundo párrafo de guiones cortos en negrita, tipo así (pero con muchos más guiones): -----
Cuidaos y leed con precaución.
El Castillo Oscuro
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El traqueteo de las ruedas del carruaje me despertó del letargo. Había pasado un día desde lo que ocurrió.
Poco después de aquella conversación unilateral entre mi tía y yo, Bowditch llamó a los que se encargaban de los despertados Vritra, y estos arribaron a la noche.
Me llevaron con ellos sin decir ni una palabra y sin que pudiera hacer nada para evitarlo. Lo único que hice mientras esperaba a que llegaran, fue escribir una carta de despedida para Sevren, Caera e Isaiah.
Con el pasar de las horas, había encontrado comprensible lo que hicieron. Tampoco es como si pudiera culparles. Eran niños después de todo, y habían sido criados de esta manera según las leyes de este mundo. Lo único que podía hacer, era desearles lo mejor y esperar que el mundo no fuera muy cruel con ellos.
El traqueteo se detuvo y me puse derecha, lista para que abrieran la puerta y enfrentarme a lo que me esperaría en esta nueva prisión. El guardia abrió la puerta y me miró con apatía.
—Baja, mocosa. El Alto Soberano te está esperando.
Respiré hondo, aguantándome las ganas de mirarle mal y de insultarle. Bajé cabizbaja y dejé que me guiaran por el castillo.
Al parecer, el lugar era bastante extenso. Deduje que en donde me encontraba actualmente sería el patio de entrenamiento, debido a las armas que habían distribuidas por las esquinas. Me fijé en que debían de haber terminado hace poco de entrenar, por las manchas de sangre fresca y sudor que había por el suelo empedrado. Hice una mueca y volví la vista al frente, tal vez sería mejor si me centrara en la fachada del castillo y demás.
El castillo era como un monolito gigante, construido de ladrillos oscuros que evocaban a la arquitectura gótica. Cuando entramos dentro y nos adentramos por los sinuosos y largos pasillos, estos estaban decorados con cuadros y estatuas de bestias de maná, con una alfombra roja que suavizaba nuestros pasos. Sentí que los pasillos eran eternos, unos que parecían no tener fin.
Subí unas escaleras junto al guardia, solo para regresar a los mismos pasillos. Resoplé y seguí como pude sus pasos, mis piernas cortas de niña pequeña no me permitían hacer mucho más que estar corriendo por detrás del adulto.
El soldado de repente se detuvo, haciendo que chocara contra su pantorrilla.
—Ayyy —susurré, tocándome la nariz, donde había recibido la peor parte.
Ignorándome, el hombre se giró hacia una de las puertas, llamó a esta y recitó el motivo por el que venía.
—Alto Soberano, la nueva niña despertada ha llegado.
Con un chirrido siniestro, la puerta se abrió y dio paso a una habitación amplia. Unas piedras negras formaban las paredes y el techo. La luz que se filtraba por la única ventana —una bastante grande—, era algo tenue. Una alfombra roja se extendía a lo largo y ancho del lugar, excepto las zonas cercanas a las paredes. En frente de la ventana, había un escritorio de roble macizo y de otros materiales que fui incapaz de distinguir.
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Roses | TBATE
FanfictionDicen, que las flores más hermosas y raras son las que florecen en la adversidad. También dicen, que si tienes el mismo objetivo de vida que otra persona, tu camino quedará entrelazado con el de ella. Cassandra era apenas una niña de 6 años, cuando...
