Vuelta a la realidad
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POV. Cassandra Kahler.
Abro los ojos de golpe e inspiro una fuerte bocanada de aire que casi me quema la garganta. Me incorporo de la cama y me llevo una mano al pecho mientras jadeo.
Miro a mi alrededor. ¿Estoy en mis recuerdos de Alacrya aún? La habitación está a oscuras y no veo nada. Pero noto que estoy... En una cama cómoda y cálida. Una totalmente distinta de aquella que tenía cuando vivía en Taegrin Caelum, rígida y fría, como si fuera una piedra.
Cierto...
Ahora lo recuerdo todo. Todo lo que me confundía y me mantenía en vela ahora lo recuerdo con una claridad que me asfixia de manera lenta y tortuosa.
Mis primeros años con este cuerpo.
Alacrya.
Mi madre.
Mis amigos.
Taegrin Caelum.
Agrona.
Cómo me arrebató mi identidad, borrando mis recuerdos.
Cómo me manipuló, durante tres años teniéndome en sus redes para intentar convertirme en una máquina de matar. Todo por una guerra sin sentido entre seres que son superiores a nosotros...
Y cómo conocí a Lu y a esa mujer.
Sin él aún seguiría bajo el control de Agrona.
No habría podido ayudarlo a escapar.
Y él, a su vez, no habría podido teletransportarnos a mi madre y a mí a Dicathen.
Convoco una pequeña bola de fuego que ilumina la habitación. Todo sigue igual que cuando me dormí: ordenada, con algunos libros aquí y allá; el escritorio con el invento que creó mi madre para que pudiera contactar a Arthur mediante el papel. Las palabras escritas por una pluma mágica se desvanecían en el papel para llegar al destinatario y también una vez eran leídas.
Estoy aquí de nuevo. Sigo viva.
Aunque no sé si quiero estarlo.
Suelto un suspiro ante ese pensamiento. Un suspiro largo y exhausto. Me llevo los dedos de mi mano libre a las sienes y las masajeo. Ojalá pudiera fumar un cigarro. Necesito desestresarme.
Pero este cuerpo es el de una niña aún y no voy a contaminar mis pulmones con mierda. Hace mucho tiempo que dejé el tabaco y lo reemplacé por la adicción a los dulces. Tal vez una tila me vendría bien con una galleta de chocolate.
Con la luz tenue de la llama examino mi cuerpo por encima. Ahora que el sello —la dichosa rosa de mi brazo—, que había puesto mi "amiga" lo ha quitado Lu, puedo ver mis cicatrices y... Creo que también mi apariencia y mi nivel de núcleo actuales. Los de verdad. Pero eso prefiero verlo más tarde.
Con cierto esfuerzo, llego al borde de la cama y balanceo los pies. ¿Seré capaz de ponerme de pie? Espero que sí, solo faltaría que me caiga para que sea el colmo y me ponga a llorar de verdad. Aunque luego me dé vergüenza.
Respiro hondo y apoyo con cuidado los pies en el suelo. Los muevo un poco sintiendo la superficie rugosa de la madera hasta que decido que puedo ser capaz de levantarme y tenerme en pie.
Mala idea.
Un estruendo suena por toda la casa cuando me caigo al suelo. La magia que estaba haciendo se desvanece volviendo a dejarme a oscuras sobándome los brazos y rodando por el suelo.
—Mierda... —maldigo cerrando los ojos con fuerza. No quiero llorar. No aquí. Y mucho menos ahora.
Abro y cierro los ojos mientras respiro hondo hasta que me deja de doler el cuerpo y mi corazón se calma.
Unos pasos se acercan a mi habitación y la puerta se abre de golpe. La luz que entra a mi habitación es tan intensa que tengo que taparme los ojos para evitar quedarme ciega. Parezco una vampira de las novelas. Agh. Qué asco.
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Roses | TBATE
Fiksi PenggemarDicen, que las flores más hermosas y raras son las que florecen en la adversidad. También dicen, que si tienes el mismo objetivo de vida que otra persona, tu camino quedará entrelazado con el de ella. Cassandra era apenas una niña de 6 años, cuando...
