Capítulo 21

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Nuevo trabajo
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Me llevo la mano a la frente haciendo sombra para mis ojos. Aún no me acostumbro a la luz del día. Y hoy el sol brilla incansable en lo alto del cielo.

Estamos paseando por la ciudad. Hemos aprovechado que mamá y papá están libres de sus trabajos, dado que han pedido una baja temporal para cuidarme, y así tener un día en familia. Algo poco común entre nosotros, al menos desde que recuperé mis recuerdos.

Las calles del mercado se llenan de gente que se detiene a contemplar los puestos con curiosidad. Hay unos con joyas, otros con ropa, algunos incluso venden elixires u armas. La variación es tanta que a veces me desoriento y me pierdo entre la gente —también porque me paro cada cierto tiempo y los vendedores intentan encandilarme (cosa que no logran)—. Ahí, es cuando mi madre o mi padre tienen que o bien llamarme la atención o bien llevarme a rastras con Lu riéndose por detrás.

Nos detenemos en una cafetería para tomar algo, mientras conversamos de cosas triviales.

—Queda poco para que vayas a la escuela de magia —comenta mi madre tomando un sorbo de su café.

Mi padre se entusiasma al recordarlo.

—¡Es cierto! —Se gira a mirarme con una sonrisa cálida—.  ¿Sabías que tu madre es amiga de la directora de la Academia Xyrus?

Alzo las cejas con sorpresa y miro a mi madre quien sonríe de lado, dejando su taza en el plato.

—¿En serio?

—Sí, la conocí hace un tiempo y trabajé con ella antes de conocer a tu padre.

Abro la boca con asombro. Eso no me lo esperaba.

—Aún mantengo el contacto con ella —sigue diciendo mi madre—. Le debo mucho porque ha sido la que me ha ayudado a conseguir un trabajo aquí y la que ha accedido acogerte en su academia cuando sea el momento.

Mi mandíbula cae al suelo.

He oído que su biblioteca es tan extensa que han tenido que habilitar un edificio por separado del campus. ¿Tendrán libros sobre botánica? De medicina no creo porque ya tienen a los curanderos y se basan en esa magia desviada para estudiar su área, pero hay una pequeña posibilidad de que sí encuentre algo.

O si no... tal vez tenga que hacer que avancen en esa área yo misma.

—¿Así que podré ir a la Academia Xyrus? —pregunto sonriendo un poco.

Mis padres me miran con una sonrisa y eso es todo lo que tengo que saber.

“Iré contigo también” añade Lu en mis pensamientos con tono socarrón.

«Obviamente, si no te arrastraría conmigo».

La risa de Lu resuena en mi mente. Seguimos comiendo los aperitivos mientras conversamos. Me fijo en las expresiones risueñas de mi padre y de mi madre. Por el rabillo del ojo, noto cómo Lu mueve la cola.

Cierro los ojos por un momento y tomo otro sorbo de mi té rooibos. Disfruto de los rayos de sol que se proyectan en mi piel, brindándome un calor acogedor.

No me he fijado en lo mucho que había añorado momentos así. Momentos en los que la vida no es pesada y en los que hay tranquilidad. Momentos en los que puedo fingir que todo está bien y la mentira parece hacerse verdad por un tiempo finito.

Una realidad en donde no hay secretos.
Y no hay nadie esperando una respuesta que no sé si puedo darle.

El día pasa tan rápido que cuando me doy cuenta ya estoy preparándome para dormir. Lu ya se ha dormido en la esquina de mi cama. Y estoy por sentarme en la cama cuando mi vista va a parar al escritorio, donde está el pergamino mágico con su pluma que inventó mi madre para mí y para Arthur.

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⏰ Última actualización: Mar 29 ⏰

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