Veintiocho

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Jimin observaba sentado en la camilla, como Jungkook tenía su segunda siesta del día, acariciaba bajo sus ojos donde se habían acumulado las lágrimas.

Odiaba recordar su expresión porque le hacia sentir culpable por llevarlo con él, jamás podría olvidar como Jungkook parecía tener tanto dolor, lo torturaría eternamente.

-Yo nunca te traicionaré.-murmuró Jimin.-Yo solo voy a darte amor y más amor durante mucho tiempo.

Tampoco entendía bien como una persona podía ser tan cruel como para matar a alguien que lo consideró familia, Jungkook no merecia sufrir por eso.

Era por eso que Jimin había decidido hacer algo, necesitaba acabar de una vez con Jihoon, así podría concentrarse únicamente en Jungkook.

En sanar su dolor.

Tenía la ventaja de que Jungkook dormía, así no tendría que explicarle lo que iba a hacer y evitaba también que tratara de detenerlo.

Saldría en busca de Jihoon y volvería cuando ya lo hubiera matado,

-Prometo no tardarme.-murmuró.-Máximo un día, luego volveré a tu lado.

Jimin descendió hasta que sus labios rozaron los de Jungkook donde depositó un casto beso, para luego alejarse y suspirar.

-Cuando vuelva voy a decirte.-dijo con seguridad.

Porque si habia algo claro para Jimin era que estaba profundamente enamorado de él.

Lo amaba.

Y cuando toda la pesadilla terminara iba a decirselo y a pedirle que le permita estar siempre a su lado.

*******
Hubo un tiempo en el que Jihoon le confó muchos secretos, tal ves esperando que de esa forma se ganara su confianza y por supuesto Jimin nunca cayó.

Pero eso no cambiaba el hecho de que conoció muchos de los secretos ocultos ante muchos del vampiro puro y uno de ellos era aquella casa a las afueras del distrito donde hace miles de años vivió la mujer que fue el primer amor de Jihoon.

Ella le rechazó infinitas veces y aún así Jihoon la acechó hasta que ella escapó, el vampiro puro utilizó entonces la casa para llevar a sus amantes, llevó a Jimin una vez ahí para obvias razones.

Le sorprendía que de hecho el lugar todavía existiera, intacto, como si no hubieran pasado más de mil años.

Algo le dijo que debería de ir ahí, y ahí estaba luego de un día completo, se encontraba pateando la puerta para poder entrar.

No tuvo que buscar, parecía que el vampiro estuvo esperando por él todo ese tiempo.

Estaba a por lo menos unos tres metros de distancia, vestido con una bata negra y se encontraba mirándolo.

-Mi querido Jimin, por fin has venido a mí.-dijo Jihoon extendiendo sus brazos.

Sus ojos estaban de un rojo turbio y aunque es normal que un vampiro sea pálido, Jihoon lo estaba a un extremo poco visto.

No había tomado sangre todavía.

De todas formas Jimin hizo una mueca y se cruzó de brazos.

-Si, he venido, pero ha matarte.-dijo entredientes.

Jihoon rió.

-¿Crees poder matar a tu creador?

-No solo lo creo, lo haré, te haré pagar por todo lo que me has hecho.

-Tal vez hubiera estado preocupado de tu "venganza" sino fuera por el error que cometiste al venir solo.

Jimin ladeó la cabeza, pero antes de poder decir algo, Jihoon continuó.

Sweet (CON ERRORES)Where stories live. Discover now