Esto es un desastre

4.3K 315 28
                                        

1/2

LAUREN

Mientras cruzaba la entrada a la casa del lago no podía dejar de pensar en qué tan buena idea había sido aceptar los planes de mi madre. Del 1 al 10, quizás un -5. Camila estaba plácidamente dormida en el asiento del copiloto con un montón de envoltorios de golosinas a su alrededor. Había tenido que parar en al menos cuatro gasolineras solo para que ella pudiera asaltar sus tiendas. Bueno, no solo nos detuvimos por la comida, sino también porque ella había sentido ganas de orinar cada cinco minutos desde que habíamos salido de su apartamento. Creí que Camila estaría tan nerviosa como yo por aquellas improvisadas vacaciones junto a mi familia, pero para mi sorpresa, desde que se lo había dicho, se mostró bastante tranquila al respecto, lo cual me inquietó aún más.

¿Por qué no estaba experimentando el mismo pánico que yo? Necesitaba desesperadamente que alguien se uniera a mi incontrolable nerviosismo.

Cuando aparqué frente a la casa dejé escapar el aire que llevaba conteniendo en mis pulmones desde que había comenzado a conducir hasta allí. El auto de mis padres y el de mi hermano ya estaban aparcados uno junto a otro, lo que me indicó que éramos las últimas en llegar. Estupendo.

-Camz.

Mecí su cuerpo suavemente para despertarla. Al principio balbuceó un montón de cosas sin sentido antes de comenzar a abrir los ojos con pereza.

-¿Ya llegamos? .- Preguntó frotándose los ojos.

-Sí.- Asentí volviendo mi vista a la casa- Aquí estamos.- Dije resoplando- ¿Estás segura de querer hacer esto? Puedo dar la vuelta antes de que noten que hemos llegado.- Le ofrecí.

Ella solo rió y negó con la cabeza.

-Parece que la que no está segura de hacer esto eres tú.- Dijo viéndome fijamente- Sonabas bastante convencida hace unos días.

-Sí, bueno...- Me encogí de hombros- Ese fue mi lado impulsivo y poco temerario. Ahora ese lado desapareció y ha sido reemplazado por mi lado razonable y cobarde.- Confesé aún sosteniendo el volante con fuerza.

-Vamos a estar bien. Tus padres son buenas y agradables personas, y puedo lidiar con tu hermano.- Me aseguró.

-Camila, si Félix llega a decir algo inapropiado o te hace sentir incómoda de cualquier manera solo tienes que decírmelo ¿Está bien? .- Dije completamente seria.

-Lauren, puedo manejarlo.- Repitió tranquilizándome.

Llene mis mejillas de aire y asentí antes de respirar profundamente. De acuerdo. De acuerdo. Hagamos esto. En cuanto se abrió la puerta de la casa e invité a Camila a pasar, mi madre nos abordó con la energía de un huracán y no dejó de hablar cosas respecto a los preparativos de la boda. Estaba frenética con todo el asunto y hasta había mantenido un par de conversaciones telefónicas con Sinuhe para hablar del tema. La madre de Camila se lo había dicho un par de días atrás. Una de mis tareas durante aquel viaje era detenerla. No podía permitir que siguiera planeando una boda que estaba muy lejos de ocurrir.

Después de todo, era una mentira.

-Mamá, creo que ha sido suficiente. Estás agobiando a Camila y a decir verdad a mí también.- La detuve cuando estaba a punto de ponerse a hablar sin parar acerca de los centros de mesa.

-Pero son temas importantes a tratar cuando se acerca una boda, Lauren.- Se cruzó de brazos y me vio con reproche.

-Ni siquiera tenemos fecha. Podría ser dentro de unos meses o incluso dentro de uno o dos años.

The Backup PlanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora