Capítulo 1

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Todo comenzó por una observación.

- Será mejor que hagas tu jugada pronto cariño, como puedes ver tienes competencia. - Una dosis de verdad, una pizca de diversión, y un delicado toque de incentivo.

Una simple observación, nada más, nada menos.

- ¡No se que demonios le ven!, que hagan lo que quieran, no me importa. - A pesar de decir esto, la vista de la princesa estaba en el chico ignorante de la atención que tenía encima, más centrado en mantener guardia y saciar su sed qué otra cosa. - De hecho, ojalá que pase, a ver si así me deja en paz finalmente...

Urbosa arqueo una ceja, una sonrisa fantasma en sus labios. Debajo de ellos, a unos cuantos metros, estaba el chico en cuestión, blanco del interés de varios por distintas razones. La de las chicas, por supuesto, era predecible, llegando a ser bochornoso ante los intentos fallidos de llamar la atención de dicho chico. Ah, en otra ocasión esto sería más que suficiente para reírse, pero en esta era tanto admirable como penoso ver que el caballero de la princesa bien podría no tener cerebro alguno más que para hacer su trabajo.

Si Urbosa no fuera plenamente consciente que, a diferencia de lo que demostraba, ese mocoso era inteligente, hace rato que hubiera tachado al chico como caso perdido. Por tanto, temía que su falta de cuidado era simple ignorancia y no completamente diligencia a su "misión". Su pequeña ave no tenía idea de lo afortunada que era, ¿hmmm?

- Si tu lo dices... - Llevarle la contraria ahora no sería productivo.

Podía confiar, afortunadamente, que Link mantendría su trabajo casi como una misión sagrada. Tal vez incluso la veía de ese modo.

No cualquiera haría tanto, menos llegado a este punto. Link sabía exactamente su situación tan pronto las armas fueron a su cuello, para bien o para mal.

°•°•°•°•°•°

- Nuestras leyes son sagradas. - Con un gesto de mano desestimó el recordatorio. Otra vez.

Por esta vez podían hacer una excepción, y no era como si fuera durar mucho tiempo o el mocoso fuera a hacer algo inapropiado. No, estaba muy ocupado siendo un osito de peluche para su princesa.

Tan pronto coloco un pie en la habitación, se vio víctima de una mirada helada. La advertencia murió rápidamente, una vez que fue reconocida. Huh, aún ahora desconfiaba de la seguridad ofrecida por los Gerudo. Se sentiría ofendida si no lo encontrara tonto, y por una vez apropiado gracias a lo que pasó hace tan solo unas horas.

- Deberías ir a verte, Link. - No iba a moverse, pero tenía que decirlo. - Estará bien conmigo. - Algo que ambos sabían muy bien.

Link no se movería. En circunstancias normales, permanecería cerca de la princesa, en las sombras, haciendo guardia, pero no iría a ningún otro lugar a menos que fuera sumamente urgente. ¿Ahora?, ahora tendría suerte de que la princesa lo soltara y Link volviera a su vigilancia usual.

Incómodo, sin saber que hacer o como actuar, pero allí. Todo porque Zelda se había aferrado a él y se rehusaba a soltarlo incluso dormida. Tomando en cuenta lo cerca que estuvo de morir...

- Muy bien, mandaré a alguien a que te revise luego. - Era una orden, no una sugerencia, pero la falta de reacción confirmaba sus sospechas: habría lucha.

La palidez de su rostro, la marca de ojeras en sus ojos, y la sangre sobre su ropa y manchando parte del suelo y su brazo casi inocentemente aún ahora no eran signos de una batalla completamente libre de heridas como Link quería pretender.

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