Hellfriend

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Llegamos al piso sin haber intercambiado ni una palabra. Sin que apenas me haya mirado.

¿POR QUÉ?!». Cierro la puerta de su habitación cuando entramos en ella. Ahora sí, sus ojos se dirigen a los míos, cargados de pánico. -Para que no venga Mamón -explico. A veces duerme encima de mi pecho y me cuesta respirar.

Sus ojos dejan los míos y se enfocan en mi pecho. Vuelvo a preguntarme el porqué, si no quiere acostarse conmigo. Hago una comprobación para ver cómo reacciona: me llevo la mano al cuello de la blusa y desabrocho el primer botón.

La reacción: darse la vuelta a toda prisa y chocarse con la mesilla que tiene al lado.

-Belial.

-Dime.

-¿Por qué no quieres acostarte conmigo?

Se le caen los anillos que se estaba quitando. Después de permanecer unos segundos bloqueado, se agacha para cogerlos. -Estás borracha -murmura con la voz... menos sibilina y más ronca.

-No lo estoy. De todos modos, no me refería a en este momento. Hablo de la conversación que tuvimos la primera vez que dormimos juntos.

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