Le iba a entregar a May la bolsa que habían dejado para ella el día anterior, pero para mi sorpresa el lugar donde anteriormente estaba la bolsa se encontraba vacío.
-Koi me la entregó en la mañana. Si te interesa saber en su interior tenía un tipo de té que afirma la publicidad solo se puede encontrar en Inglaterra. Un lindo detalle, lo llamé para agradecerle y dijo que vendría hoy, me sorprende que todavía no esté aquí.
La campana, los pasos que mi mente reconocía de memoria, por un momento olvide como respirar, regrese a mis 19 años. La noche anterior que parecía una pesadilla, se transformaba en realidad.
Tan pronto llegó May no tardó en abrazarlo e invitarlo a sentar al igual que a mí, le dije que debía preparar unas bebidas, obvió esa vaga excusa no la detuvo.
-Deja que Koi se encargue de ello.
Eché un vistazo al sujeto en cuestión, era el nuevo chico de 17 años que May contrato, es tímido, con cero experiencia en barra, en quien ella vio algo tan especial que la hizo querer darle una oportunidad.
Tomamos asiento en la mesa junto al gran ventanal, a través de ella se veía a las personas que pasaban, una chica con uniforme escolar, un señor con un buen traje. Solo por momentos se divisaban fragmentos de una conversación "me gradué hace un año", "pasantía", "trabajo"; hasta que Koi interrumpió la charla, con su tímida voz, como si nos molestara hablarnos: Maira, un sujeto en el teléfono te busca, dice ser un abogado, quiere hablar contigo sobre "ese asunto urgente". Solo bastó mencionar al abogado para que May se dirigiera hacia el teléfono.
Los tres nos miramos desconcertados hasta que Koi se marchó y nos dejó con nuestra notable incomodidad.
-Así que... regresaste.
-Inglaterra ya no era para mi.
-¿Cómo está Moka?
-Está intentando adaptarse al nuevo departamento. Podrías ir a verlo algún día, te extraña.
-Solo pase unos meses con él, dudo que me recuerde.
-Tiene buena memoria, te quería mucho.
Mire el reloj en busca de una salvación, que por suerte encontré.
-Son las 9, es mejor que me ponga a trabajar, debo enseñarle a Koi.
-Espero nos veamos luego.
Ese "nos veamos luego" fue solo dos días después. May me comunicó su preocupación de pasar la temporada alta con poco personal -una persona de mal carácter con la que nunca he logrado entablar una conversación decente, un chico que solo está medio tiempo y yo- esperaba contratar a una cuarta persona, que ya tenía en mente y disponía de bastante experiencia. Tan pronto le di mi aprobación, me di cuenta que con toda la charla más que surgir por saber mi opinión, era un aviso, porque la nueva persona comenzaba a trabajar en unos minutos.
-No debe tardar. Saldré la fruta para los smoothies. Lo dejó a tu cuidado Aster, su delantal está en el lugar de siempre.
-¿Cuál es su nombre? ¿Cómo voy a saber quien es?
-Lo sabrás, tienen historia aquí.
No pasaron ni 5 minutos para que la puerta volviera a abrirse.
-Luan, May salió no debería tardar.
No terminé de hablar cuando él ya había cruzado la puerta de servicio y salió con su uniforme y su delantal habitual -May tenía la costumbre de guardar los delantales de quienes llegaban a trabajar aquí decía: "Una vez barista, siempre lo eres", pensaba que algún día esos delantales se volverían a encontrar con sus dueños-. La campanilla de la puerta anunciando un cliente sonó para marcar el inicio de la jornada, una lo suficientemente pesada para no tener que interactuar con él, excluyendo lo que era necesario. Debía admitir que su ayuda era necesaria. Incluso podía salir una hora antes del trabajo, podía pasar más tiempo con Amiet, como lo anunciaba el mensaje que acababa de leer: "Tengo excelentes noticias precioso. Pasare por ti cuando salgas"
Hasta podía imaginar la expresión que tenía yo en ese momento. 'Precioso' es un apodo que me puso hace mucho tiempo, podía decirlo mil veces y cada una me trae calidez.
-Veo que apenas viste mi mensaje.
El sujeto con cabello en tono durazno apareció de repente frente a mi.
-¿Por qué asumes que estoy leyendo tu mensaje?
-Esa sonrisa no creo que sea porque es tu hora de salida.
El que sea astuto es una de las mil razones por las que me agrada, podría enumerar miles de ellas. Mientras llegamos a su apartamento logré pensar en al menos 70, habrían sido más si no hubiera rotó mi hilo de pensamientos con la frase ¨si tanto piensas en mi, puedes decirmelo¨, su arrogancia, una de las mil de razones por las cuales no saldría con él. Rodé los ojos, aprovechó que tenía mi atención para cambiar el tema.
-¿Conoces a Noemi De Alba? -alce una ceja con incredulidad, nunca había escuchado ese nombre antes- Por tu expresión puedo deducir que no. Redacta artículos para la revista MATE y es muy exigente, una mala crítica de su parte puede destruir tu carrera. Cuando ayer asistió a tu exposición y escribió una favorable reseña sobre ella, se hizo viral en minutos: "una aclamada crítica quedó maravillada ante la obra de un artista desconocido".
-¡Es increíble Amiet!
-No he terminado. A pesar del anonimato que utilizamos para las pinturas, alguien de internet descubrió que yo era tu curador, me han llegado innumerables correos pidiendo que los contacte contigo. Incluso, De Alba fue en persona a ver a la gran dama para pedirle tu contacto, quiere obtener la exclusiva del artista. Precioso, el mundo está viendo el inigualable don que tienes -Me demostró su inmensa emoción con su beso plantado en mis labios de manera fugaz.
-Me parece maravilloso todo eso, pero sabes mi postura sobre ello: "se debe tratar del arte, no del artista".
-Sigo pensando que es una idea ya obsoleta. En la actualidad, eso no es posible, si quieres vender debes mostrar tu cara, poses el privilegio de un buen rostro, utilizalo. Ya se que aborreces la sola idea, pero así funciona el mundo. Algo horrible, pero como tu aliado te digo que si deseas hacerte de un nombre en esta industria es inevitable terminar con tu anonimato.
-Ya lo sé -me dejé caer rendido en su regazo- Esas pinturas son mi verdad. Si yo doy la cara me sentiría indefenso, es como dejar ver el interior de mi alma.
-Esto es lo que harás, te encontrarás personalmente con De Alba y le concederás esa exclusiva, dejando en claro que lo único que sabrán sus lectores sobre tu identidad es el apodo. Sin objeción, la gran dama me pidió que te convenciera.
Si ella se lo pidió, no hay forma de negarme. Su madre es tan testaruda como él. Ni me sorprendió que la cita ya estuviera agendada. De alguien debió sacar Amiet el hacer cosas sin consultarme, como dicen "de tal palo tal astilla".
La entrevista fue acordada en el edificio central de la revista. Un lugar enorme, la inmensidad del lugar te deja atónito con sus cientos de oficinas. Me dirigieron a una sala donde se encontraba una señora de mediana edad, con gafas y cabello corto, de forma peculiar tenía un parecido con Edna Modas.
-Star un placer soy Noemi De Alba, toma asiento. -Me dio una larga explicación sobre aspectos técnicos, con cosas como que todo será grabado para fines prácticos y formalidades que Amiet ya me había contado que se hacía en una entrevista.
Todo marchaba muy bien hasta que tuve que poner a prueba lo que la gran dama me enseñó al prepararme para la entrevista, era inevitable la pregunta: Supe que esa exposición fue la última, ¿ya no planeas seguir pintando?
-Hace tiempo que ya no pintó. Los cuadros de la exposición los realicé hace mucho tiempo.
-¿Existe algún motivo en particular para dejar de hacerlo?
Lo pensé por un momento, repase por qué había dejado de pintar en primer lugar. No encontraba una razón viable, solo la inspiración dejó de llegar.
-Ya no había nada que quisiera retratar.
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Caramel Macchiato
RomanceAsteri es alguien simple y que no sabe muchas cosas, aunque si de algo está seguro es que ODIA EL CAFÉ, pero un día por azares del destino ese odio lo hace conocer a Luan un barista que lo hará cambiar su percepción del mundo. ¿Hasta dónde podrá lle...
