Si hay algo que Saint Van Doren odia más que perder, es tener que hacerlo siempre contra Ethan Mc Clarence. Mientras que para éste, la rivalidad con su declarado némesis académico es lo único que lo mantiene a flote en su fría existencia.
Y hará lo...
|Quizás solo te encontré en un momento extraño de tu vida.
Quizás pueda aprender a querer todo lo que encuentro aterrador.
Quizás así es como es, quizás es lo más emocionante.|
How I Learned To Love The Bomb - Glass Animals
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Hell 's está a reventar esta noche.
Una banda indie que viene del otro lado de California canta sobre su escenario y casi el sesenta por ciento de los asistentes de ese viernes vino únicamente por ellos. En una mesa ubicada en los márgenes del espacio que Newton liberó en el medio para el público, Only Youth se debate seriamente qué elegir del menú.
Junto a mí, Emily señala un plato variado con demasiado pescado para el gusto de Carter.
一¿Tu plan es matarme? Eso tiene langostinos 一se queja acercándose por encima de la mesa para ver la carta en el teléfono de Ems.
一¡Los pediré por separado! Dios, ¿podrías no ser alérgico a todo? 一contraataca la pelirosa, volviendo a recorrer el menú por centésima vez con una expresión molesta.
Enfrentados, Joan y yo compartimos una silenciosa y lamentable mirada que expresa nuestro único deseo de comer. Lo que sea. Pero ninguno hace ademán de meterse en la discusión, a sabiendas que lo único que lograremos será ser atacados por nuestras elecciones. Como siempre.
Inspiro hondo y me cruzo de brazos volviendo mi atención al escenario. Una chica de cabello rubio termina una canción de Glass Animals con una voz cálida y aireada. Mantiene un fraseo íntimo y mezcla sutileza con expresividad contenida. Llega a todas partes sin ser estridente, se funde con el latido en mis oídos y se posa sobre mi paladar como si fuera néctar. Por un segundo, me pierdo en el color vocal que se fusiona con la banda tras ella.
Hay demasiada calma en la manera en la que se mueve en el centro de las luces. Comodidad. Algo que, aún cuando mi cerebro encuentra su punto de equilibrio cuando estoy sobre el escenario, dudo mucho de llegar a alcanzarlo de verdad.
Las palabras del doctor Garrahan siguen dando vueltas en mi cabeza. Su intento por hacerme hablar de mi experiencia sobre el escenario esa noche en que Mc Clarence se apareció y desestabilizó todo a mi alrededor aún molesta tras mis oídos. Intento no darle más importancia de la que ya le dí y, aún así, no logro quitarme su recuerdo de encima cada vez que bajo la guardia.
Lo que dije en mi sesión es verdad. No me siento culpable o arrepentido. Pero tal vez, y solo tal vez, una parte de mí cree que fui demasiado lejos.
Y ese pensamiento me está matando.
Inspiro hondo de nuevo cuando Emily y Carter por fin se deciden por la comida y una camarera nueva toma nuestro pedido. Para ese momento, la banda hace el anuncio de una pausa y alguien tras bambalinas pone una canción que desconozco para llenar el silencio. A mi lado, Carter me da un ligero golpe en el codo para llamar mi atención.