|Capítulo XX|

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|Saint Van Doren|

Estoy enloqueciendo.

Perdí por completo la razón.

Algo absolutamente mal está pasando conmigo.

Solo que, en realidad, no me siento así.

Lo que pasó con Mc Clarence esa noche en su casa deja de provocar pánico en mis entrañas y, después de varios días sin vernos directamente, vuelvo a recuperar algo de control sobre mi propia cabeza justo a tiempo para el fin de semana en el Roses. Porque no puedo dejar que Mc Clarence me atormente con el recuerdo de sus caricias y el fantasma de sus besos sobre mi cuerpo. No cuando tengo que centrarme en lo que de verdad es importante.

Por eso, silencié mi teléfono esta mañana y lo metí en el cajón de la cocina cuando vi que estaba escribiendo. Para distraerme, llamé a Carter para que me ayudara con las maletas. Y después de dos horas dando vueltas en mi habitación, ambos seguíamos mirando el desastre de ropa sobre mi cama como si fueran las páginas de nuestras tesis.

Ems me ayudó con las compras de último minuto para renovar algo de mi guardarropa formal, diciendo que un traje era demasiado y que si llevaba jeans a un hotel de lujo me negaría como mejor amigo. Aún así, no tengo ni la más mínima idea de lo que estoy haciendo.

Después de que anunciaron los elegidos para el Roses hace unos días, Ethan me contó un poco lo que sabía del director de Revenue del hotel y, desde su perspectiva, no parece alguien tan difícil de ganar. Como todo empresario pretencioso, juega golf y alardea de su conocimiento de música clásica aunque nunca salga del cuadro de los grandes. Su esposa proviene de una de las familias más pudientes de la costa oeste y llevan juntos casi treinta años. Su único hijo, Sebastian Vasseur, sigue los pasos de su madre en bienes raíces y tiene la fama de un eterno casanova cuyo rostro ha estado demasiadas veces en la portada de revistas amarillistas.

Su padre limpia cada uno de sus desastres a conciencia, asegurándose de que nada afecte el apellido más allá de un par de rumores que se desvanecen poco después. Según Ethan, lo que ha salido a la luz sobre Vasseur es apenas la punta del iceberg de todo lo que ha hecho.

No es relevante para mí, Sebastian no tiene relaciones con el Roses. Pero cuando se lo dije al estirado, él me respondió que a su padre le gustaba mucho enviar a sus pasantes a lidiar con sus desastres cuando estos no requerían la presencia de un abogado. Lo que me deja en una posición vulnerable que aborrezco y que puede llegar a arruinar todo mi fin de semana.

—¿Estás nervioso? —La voz de Carter me distrae de mi miseria y parpadeo devolviéndole la mirada.

Mi amigo está sentado entre un par de camisetas tiradas en la cama, jugando con una de mis púas que encontró en un bolsillo perdido.

¿Lo estaba?

Sí, lo estaba. Y lo peor de ello es que no estoy ni cerca de dominarlo, porque mi estómago se sigue revolviendo con violencia y mi boca está seca. Un paso en falso arruinaría mis posibilidades el próximo año. El Roses no es mi objetivo para una pasantía como analista, pero una recomendación suya abriría un sinfín de puertas de las cuales podría elegir la mejor. Sumando también que el nombre Vasseur tiene peso no solo en el sector hotelero, sino también en bienes raíces y consultoras estratégicas. Ambas recomendaciones, combinadas, me harían... bueno.

Me darían más valor de lo que tendré solo con graduarme con honores.

Así que sí, estoy nervioso.

Puedo caerle mal a Lewis Vasseur y un simple gesto suyo de disconformidad arruinaría mi carrera antes que siquiera empiece. O él puede ponerme a limpiar las mierdas del idiota de su hijo y desperdiciaría una oportunidad que me costó demasiado conseguir para demostrar de lo que soy capaz.

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⏰ Última actualización: Aug 19 ⏰

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