Si hay algo que Saint Van Doren odia más que perder, es tener que hacerlo siempre contra Ethan Mc Clarence. Mientras que para éste, la rivalidad con su declarado némesis académico es lo único que lo mantiene a flote en su fría existencia.
Y hará lo...
Viendo lo que eres, permaneciendo aquí esperándome.|
Done With Love - Absofacto, Herizen
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Observo como el taxi del estirado desaparece al doblar la esquina y el silencio me rodea por completo, interrumpido únicamente por el lejano canto de un pájaro sobrevolando el cielo. El calor pica mi espalda cuando inhalo despacio, con la mente demasiado cansada como para ponerme a procesar lo que había pasado.
Me levanté muy temprano en la mañana, incómodo y abarrotado por el abrazo de un inconsciente Ethan Mc Clarence junto a mí. Debo admitir que los minutos pasaron y yo, en lugar de alejarme, me quedé observando cómo su cuerpo hacía movimientos involuntarios entre los brazos de Morfeo. La presión de su pecho contra mi brazo cada vez que exhalaba por la nariz, el roce fantasmal de su respiración contra mi cuello y los espasmos de sus dedos sobre mi abdomen.
Esa fue una imagen y una cercanía que nunca pensé volver a experimentar, más después de tanto tiempo. O después de que él cavó ese abismo entre ambos cuando...
Sacudo mi cabeza soltando un suspiro pesado y presiono mis dedos contra mis ojos sintiendo un dolor sordo en mi cabeza. No debería preocuparme, pero aún así sus palabras y su existencia me roban cada gramo de paz mental que permanece en mi poder después de mis propias mierdas. Ni siquiera los golpes de Trevor significan una mayor molestia comparada con él, y más después del desayuno con mis padres.
Murmuro una maldición antes de volver a entrar a la casa, donde la luz del sol no me ciega ni el recuerdo de su rostro me persigue. Vuelvo a la cocina para recuperar mi desayuno y me encuentro con mi padre afilando un par de tijeras de podar, seguramente para continuar con las tareas de jardín que mamá le impuso esa mañana.
一¿No hace demasiado calor para estar afuera? 一pregunto abriendo la nevera en busca de agua fresca. La idea de comer algo más se convierte en una molestia cuando caigo en lo cerrado que tengo el estomago en este momento.
Terminando con las tijeras, papá suelta un suspiro con el que da toda la razón a mi suposición. Su camiseta verde está manchada con tierra abonada y tiene un par de guijarros pegados en la botamanga de su pantalón de jean, pero no parecen importarle. El sonrojo causado por la exposición al sol se extiende por su nuca hasta sus mejillas, así como una ligera capa de sudor por el esfuerzo de mover y trasplantar macetas.
一Si la obligo a entrar, usará estás tijeras para asesinarme 一masculla con una pequeña sonrisa divertida. Aún así, soy capaz de ver la preocupación brillar en sus ojos marrones y en las arrugas que se forman en los márgenes de los mismos cuando me mira. 一Ustedes dos comparten esa tierna violencia que me hace reír la mayoría de las veces, pero hoy no es la ocasión 一traga con fuerza secando las tijeras con esmero casi absurdo.