CAPITULO I

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REGINA.
El día transcurrió con normalidad y bueno sabía que era mi último día aquí, sabía que me tendría que enfrentar a mi futuro un futuro que me daba miedo con sinceridad no sé lo que me esperaba en el futuro.

-Regina necesito tus maletas abajo, ya que han venido por nosotras.
Dice Carmen algo agotada a todo esto de la mudanza, puesto que nos tenía muy cansadas ya que teníamos que pasar a limpiar la casa antes de irnos y el dirigir a muchos sirvientes no es nada fácil.
-Si Carmen-Dije sin ningún gesto de molestia por parte mía.
-Otra cosa niña quiero que te vistas con un vestido, no así.
-Qué, pero si ya he guardado mi ropa no me pondré a escoger a estás alturas
Si algo era cierto es que ya había guardado toda mi ropa la cual estaba a punto de llevar en la parte de abajo.
-pues ya ni modo espero que no digan nada al verte así tus padres.
No dije nada y seguí con lo mío a decir verdad pues me puse ropa cómoda para el viaje ya que sería de noche cuando llegaríamos y apenas son las 6 de la tarde.
-Carmen, ya hice lo que me pediste.
-muy bien mi niña pues ya está todo arriba y ya sólo falta irnos, la camioneta ya llegó en la que nos iremos, ya vete subiendo en lo que doy la última revisada.

Me quedé sin caso omiso en la sala recordando todos los momentos que había vivido aquí puesto que desde que nací aquí he vivido y después de 14 años no es justo que mis padres me quieran devuelta además aquí soy muy feliz.
-Regina ya súbete.
Carmen interumpe mis pensamientos algo nostálgicos y le hago caso sin decir nada ella cierra la puerta y se sube.
-bien en 3 horas estaremos llegando si no es que hasta más y así que les sugiero señoritas que descansen un poco que este viaje si es algo largo.

Eran las 6:30 de la tarde así que pienso que llegaremos alrededor de las 10 de la noche algo así.

-Regina deja de pensar tanto qué haces que me de ansiedad.
-lo siento mucho Carmen por provocar eso, lo que sucede es que no paro de pensar en como es haya y todo lo que sucederá.
-tranquila todo estará bien, intenta dormir un poco.

CARMEN

Al observar a Regina me había percatado que ya había crecido demasiado ya no era la inocente bebé que conocí cuando tenía 2 años.
Cuando fui contratada por la madre de Regina ella tenía 12 años yo la vi crecer llorar y hacer berrinches era su cuidadora o como lo suelen decir su niñera pero más que eso ella me tenía mucha confianza por qué somos familia.

Después de una hora de camino Regina ya se había dormido eso era bueno.
Sus padres eran muy estrictos con ella la obligaron desde los 10 años a tomar clases de inglés, música baile ejercicio académicamente yo luego le ayudaba con sus tareas por qué el tiempo para ella no le alcanzaba, si algo debía decir desde un inició es que tenía la carrera de pedagogía así que se me hacía fácil ayudarle y explicarle algunos temas que ella no entendía aparte de que tenía profesores privados excelentes me empeñe tanto en su educación para este momento en el que yo sabía lo que le sucedería.

-señorita Carmen, ¿estamos a una hora de llegar pero si gusta bajar a estirarse?
-de preferencia que sea en unos sanitarios.
Dijo eso Regina quien interumpe mi atención hacia el chófer.
-enseguida.
No tardó mucho en detenerse cuando Regina salió rápido porque ya se estaba vomitando y ella no toleraba el camino por carretera.

Horas después ya nos encontrábamos en el pueblo puesto que ya sentía un frío aterrador que me tendré que acostumbrar a vivir aquí no habría de otra.
-toma ponte este abrigo yo sí me vine preparada con mis cosas-dice Regina al ver qué me estaba congelando.
-gracias.
Digo eso y me bajo de la camioneta para saludar a los padres de Regina sinduda eso era algo normal.
-hija pero mírate cómo has crecido mi niña.
La madre de Regina dice eso muy alegre.
-Regina me alegra que estés aquí y tú Carmen también bienvenidas a ambas.
El padre de Regina se acerca a saludarnos y a brazar a su hija quien está muy feliz de tenerla aquí.
Bueno eso es lo que todos en ese momento pensábamos.

REGINA

Todo estaba de acuerdo como lo imaginé, una excelente bienvenida, el llegar a abrazar a mis padres todo quedó perfecto.
-Regina, me alegra que estés aquí por fin en tus tierras natales a dónde perteneces.
sin mucha convicción dije que si con una cara falsa por parte mía pero salía que eso tendría que cambiar de mi parte si querría que esto saliera bien.
-bien apenas son las 10 pasen a cenar y acomodar sus maletas deben estar muy cansadas.

Mi madre dijo eso y observé que había demasiados sirvientes en casa pues todos se encargaron de meter mis maletas y demasiado personal de vigilancia por todas partes.

Tiempo después.

-Regina, aquí estarás con nosotros dispones de todo lo que tú quieras pues  todo esto es tuyo.
–Gracias.
Dije eso sin ningún gesto de alegría.

–bueno chicas creo que deberían ir a descansar puesto que mañana tendremos un día muy productivo.
–si, tienes razón bueno creo que me iré a hospedar a un hotel.
Carmen dice eso ami madre quien se queda algo preocupada.
–no Carmen te quedarás aquí en casa ahora eres parte de esta familia seguirás al pendiente de Regina así cómo yo seguiré con mi vida sólo cambio el hecho que se quedarán a vivir aquí no notarán nuestra presencia todo el día no estamos así que bueno pueden disfrutar y disponer de todo lo que hay aquí.
Mi madre dijo eso y después de eso nos asignaron nuestras habitaciones eran más grandes que las que estaba en la ciudad mi habitación aquí cabía como 10 veces más al igual que la de Carmen.
–bueno descansen.
Mi madre dijo eso y Carmen se fue a su habitación y yo a la mía debía admitir que estaba cansada tanto físicamente como mentalmente, en mi habitación había un uniforme escolar completo aquí en mi armario tanto como ropa nueva.
–si que esto será más complejo de lo que imaginé– si un suspiro mientras me sentaba en mi cama amaba dormir más con aroma a limpio. 

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Gracias por leer este capítulo.

te amo,te odio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora