𝗙𝗼𝗿𝗲𝘀𝘁 ┊ "En el abrazo silencioso del bosque, encuentro la paz y la magia que solo tu amor puede igualar."
2023 Ⓒ Yiyi-rose
En un mundo donde la línea entre los humanos y los licantropos se desdibuja, dos almas se entrelazan por culpa de una v...
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-¡Hey! ¿Qué haces despierto a esta hora, amigo? Hoy no es tu turno de patrullar por esta zona.
La madrugada había llegado mucho más rápido que en otras noches. El cielo estaba desnudo ante los ojos de cualquiera, exponiendo con orgullo grandes cúmulos de estrellas; era el regalo perfecto para cualquier mortal.
El clan estaba sumergido en un profundo sueño, a excepción de los guardianes que velaban sin descanso la siesta de grandes y chicos. Mientras todos se dejaban llevar por el cansancio, él había recogido pocas pertenencias para un viaje corto. Bajo su considerable poncho llevaba consigo su zurrón, listo para poder traspasar las enormes espinas que cuidaban su hogar.
Debía llegar cuanto antes y entregarle el mensaje de su padre a Tobirama.
-Viejo, ¿Me estás escuchando?
Él soltó una risa seca. Después de un breve y frívolo silencio, lo único que se escuchó cerca de la zona fue el filo de un cuchillo y un ruidoso chorro de líquido disparando a borbotones. En esa fatídica noche, el tiempo parecía haberse detenido para aquel pobre muchacho que solo estaba haciendo su trabajo: proteger una de las tantas entradas y salidas en las fronteras del bosque.
Decidió no esconder el cadáver, causar un poco de caos no estaba de más.
Dentro de pocas horas cuando el sol ilumine cada rincón del bosque, el pánico los controlará al encontrar el cadáver del muchacho. Ese miedo creciente en sus pechos los impulsará a querer encontrar al culpable a como dé lugar. Los dedos juiciosos apuntarán a cualquiera que posea una actitud sospechosa y, para su fortuna, aquella desconfianza que se esparcirá por todo el campamento como mala hierba será el catalizador que a ellos les faltaba y el motivo suficiente para que Fugaku Uchiha envíe a su segundo hijo a territorio inglés y, posteriormente, a los brazos de la muerte.
Con esa gloriosa imagen y el maravilloso sabor a éxito recorriendo con lentitud sus papilas gustativas, se alejó de allí, no sin antes soltar una risita ansiosa.
«"Un animal asustado que se siente acorralado puede ser muy peligroso"»
Un agitado cosquilleo se deslizó por la anchura de su espalda y de un majestuoso salto cayó sobre sus cuatro patas, listo para emprender viaje hacía al norte, específicamente a los baldíos terrenos de Braemar.
Recorrió largos tramos sin descanso, cambiando a su otra mitad cuando atravesaba sectores expuestos en donde los ojos de cualquier curioso le causara problemas. Su ritmo de viaje le estimaba que llegaría antes del amanecer.
Actualmente los kilómetros que lo separaban de su destinatario eran insignificantes. Para ese entonces, el cielo se teñía lentamente de claros tonos naranja y rosa. Los árboles de Braemar se caracterizaban por estar secos y desnudos. El verde de sus hojas, aquel color que gritaba a los cuatro vientos la palabra vida, se había esfumado el día que ellos tomaron la sangre del pequeño pueblo y sus tierras; el gris predomina en gran parte del paisaje.