Capitulo 15

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Vínculos Rotos

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Vínculos Rotos

Zeus Sanders

Estaciono el carro frente a la imponente mansión, a pesar de la opulencia que rodea la escena, el aire nocturno se siente tenso, cargado con la elegancia forzada de la alta sociedad. Las luces parpadean en la entrada, revelando los adornos ostentosos que Maggie, con su toque característico, ha colocado estratégicamente.

Aunque mi familia está acostumbrada a este estilo de vida millonario, el aura de la mansión nunca ha sido de mi agrado. La frialdad de las paredes de mármol parece chocar con mi naturaleza.

Respiro hondo antes de salir del auto, preparándome para una cena que, a pesar de su simplicidad aparente, siempre lleva consigo el peso de las expectativas y las conversaciones incómodas en este mundo donde el dinero habla más fuerte que las palabras.

Avanzo con el obsequio de Rossie en mis manos, un pequeño respiro en medio de la ostentación. Mi presencia aquí es más por ella que por Maggie; por mi tío, cuya compañía al menos suaviza la situación. El mayordomo, imperturbable, abre la puerta con una reverencia medida.

El suelo de mármol reluce bajo las luces, tan pulcro que mi reflejo se revela como en un espejo. Me pregunto si alguna vez este lugar ha conocido la huella de zapatos menos lustrados. Empujo esos pensamientos a un lado, concentrándome en el regalo que sostengo, una pequeña conexión a la autenticidad en medio de esta fachada deslumbrante.

Se me hinchan las bolas de sentarme a la misma mesa que Maggie me incomoda profundamente su presencia. Rossie sale del comedor, caminando a puntas, su mirada desafiante elevada hacia mí, su comportamiento de toda una niña educada cae cuando su madre deja de prestarle atención, se abalanza hacia mis brazos, saludándome con entusiasmo.

Es un pequeño respiro para ambos en medio de la incomodidad que nos rodea.

- ¡Hermanito! - exclama con un beso lleno de calidez en mi mejilla - ¿lograste traerme lo que te pedí con toda esa astucia tuya? - su risa juguetona resuena, llenando la habitación de emocionante complicidad.

- Sabes que sí - le sonrío, mostrándole la caja adornada con un moño rosa, un pequeño tesoro envuelto con cuidado para ella.

- Dámela - se desliza de mis brazos con agilidad -. Y no le cuentes a mamá, este comportamiento no es propio de una señorita - compartimos una risa cómplice, conscientes de las estrictas reglas de Maggie que desafiamos con nuestra pequeña conspiración.

Se acomoda el vestido con gracia, imitando a su madre de manera traviesa y encantadora.

- Voy a llevar esto a mi habitación, vuelvo antes de que mi madre descubra los chocolates - anuncia mientras corre hacia las escaleras con la alegría de una niña común y corriente.

Quizás correr sea algo usual para cualquier niño, pero para Rossie, eso está fuera de los límites impuestos por su madre. Maggie restringe muchas de las cosas que hacen que Rossie sea simplemente una niña, como disfrutar del chocolate o correr libremente. Es irónico, ya que Maggie tiene una obsesión por mantener una imagen de perfección y demostrar que es una mujer de mundo.

𝗔𝗧𝗢𝗥𝗠𝗘𝗡𝗧𝗔𝗗𝗢Donde viven las historias. Descúbrelo ahora