Hoy era el día. Ya estaba en mi graduación. Todos estábamos sentados esperando que nos nombraran. Pasaban, daban su discurso, sonreían y se bajaban.
El padre de Alexa había hablado con uno de sus conocidos sobre mi trabajo de animación (fue hace como cuatro meses -ya no iba a la biblioteca por eso-) y le había gustado, dijo que lo ayudara con uno de sus proyectos y me daría trabajo sin necesidad de experiencia.
Jeffrey pasó. Sonreí. Recibió su título y se bajó. Solo unos pocos habían dado un discurso, y de entre ellos Zuri lo iba a dar.
-Admira- dijo Jeffrey restregandome el título en la cara.
-Yo tengo uno igual -dije-, tonto.
Jeffrey cruzó los brazos.
Tocó el turno de Zuri.
-Hola -dijo Zuri-, este año hablo en nombre de toda nuestra generación, hemos atravesado dificultades, tropiezos, pero aquí estamos, en este momento tan ansiado desde que pisamos esta institución, recuerdo que al llegar aquí no sabía si iba a poder llegar hasta el final, pero aquí estoy, junto a ustedes, gracias a los maestros, mis amigos, mi familia y mi novia...
Me sonrojé. Jeffrey me dió un golpe en el hombro.
>>Pero sobre todo, a mí, por permitirme estar hoy aquí con ustedes, este día no termina aquí, es el comienzo, de aquí en más nos esperan grandes retos, no teman, podremos superarlos, así que tomen esto como su primer logro, aún nos quedan muchos más.
Zuri bajó del podio. Todos aplaudieron. Regresó a sentarse a mi lado.
Pasaron otras personas antes de mí. Cuando al fin era mi turno, Jeffrey, Zuri y Alexa me sonrieron.
Tomé el papel y estreché las manos de mis maestros y director. Regresé a mi lugar.
∆∆∆
-¿Cómo vamos a celebrarlo?- Preguntó Jeffrey.
-Todos van a hacer una fiesta en la casa de Daniel -dijo Alexa-, vamos.
Zuri y Jeffrey asintieron.
-Vayan ustedes -dije-, yo tengo que ir a otro lado, los veré después, yo llego.
Zuri tomó de mis manos.
-¿Segura que vas a estar bien?- Preguntó Zuri.
Suspiré.
-Tengo que hacerlo.
Alexa, Jeffrey y Zuri se fueron.
Marqué al número de Max.
-Hola- dije.
-Hola Eli -dijo Max-, ¿qué pasa?
-¿Vienes por mi? Hoy iremos a mi casa.
-Mándame tu ubicación, no tardo.
Le mandé la ubicación.
>>Perfecto, no te muevas... Gracias Eli, no sabes cuánto significa esto para mí.
-Tenía que hacerlo.
Colgó. Sonreí.
Max tardó unos diez minutos en llegar. Me abrió la puerta. Entré. Condujo hasta llegar a mi casa. Toqué la puerta. Mi madre me abrazó.
-Estoy tan orgullosa de ti Eli- dijo mi madre.
Dejó de abrazarme y pasamos. Nos sentamos enfrente de mi padre.
-¿Es tu novio? -Preguntó mi padre sonriendo-, ya era hora de que recapacitaras hija, pensé que nunca iba a pasar.
Me crucé de brazos.
ESTÁS LEYENDO
No lo digas (Completa)
Novela JuvenilMis padres toda la vida me habían inculcado la iglesia como un ejemplo a seguir, pero no creí que podría ser más valioso para ellos Dios que su propia hija, incluso dijeron que ardería en el infierno.
