Mis padres toda la vida me habían inculcado la iglesia como un ejemplo a seguir, pero no creí que podría ser más valioso para ellos Dios que su propia hija, incluso dijeron que ardería en el infierno.
Estaba recostada en la cama cuando empezó a sonar mi celular. Contesté.
-¿Bueno?- Pregunté.
-Hola cariño -dijo Zuri-, perdona por no haberte llamado antes, pero las cosas han estado muy ruidosas en mi casa.
-Si, ya me dijo Teo.
-No sabía que te había dicho, estaba preocupada, pensé que estarías enojada conmigo.
-No lo estoy tranquila, también aquí pasaron muchas cosas diría yo.
-¿Cómo qué cariño?
-¿Podemos vernos? Es algo delicado.
Zuri tardó unos segundos en reaccionar.
¿Se habrá enojado?
-¿Puedes en una hora?
-Sí.
-Te mando la dirección por mensaje.
No tardó nada en mandarme mensaje. Era un parque cerca de mi casa.
-Nos vemos entonces.
Colgó.
Espero no piense mal.
Fui directo a mi armario, tiré varios vestidos, pantalones, blusas en la cama tratando de decidir qué ponerme. Normalmente decidía rápido, pero estaba realmente nerviosa por contarle, ¿y si reaccionaba mal? No quería que pensara que estaba a favor de esas cosas, pero tampoco quería perder a mi familia, necesitaba un consejo.
Al final me decidí por un vestido crema a las rodillas, mangas semi transparentes (ya que, según mi padre, no podía salir con mi pareja con algo revelador) y unos zapatos a juego.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
∆∆∆
Me senté en una banca junto a un árbol. Le mandé mensaje a Zuri avisándole que acababa de llegar.
Vi hacia arriba. Estaba templado y había varias nubes, pero se podía ver el sol.
-Hola carilo- dijo Zuri sentándose a mi lado.
Sonreí. La abracé.
-Te extrañé.
Dejé de abrazarla. Me besó.
-Yo también -sonrió-, en fin, ¿de qué querías hablar?
Suspiré. Tomé su mano con fuerza. Zuri volteó hacia el frente y agradecí que lo hiciera, no sabía cómo mirarla después de eso.
-El otro día fuimos Jeffrey, sus amigos y yo a tomar...
-¿Me fuiste infiel?
-¿Qué? Por supuesto que no.
-Ya me habías asustado. Estabas tan seria que pensé lo peor.
Sonrió.
-Jamás haría algo así, yo te quiero de verdad, pero eso no te iba a decir... Como decía, estábamos tomando, bailamos y a cuando estábamos Jeffrey y yo por entrar a mi casa, uno de sus amigos me habló y... Me contó sobre su madre, resulta que...
-¿Qué? -Volteó a verme-, no me dejes con la duda.
-Espera, es difícil para mí.
-Perdón cariño.
Tomé unos minutos sin decir nada, solo viendo hacia el frente y con ganas de llorar. Sin darme cuenta Zuri me limpió una lágrima.
>>Estoy contigo, no me iré.
Sonreí.
-Mi padre había abusado de su madre, lo supo por una carta que hizo su madre antes de morir y unos estudios que se había hecho.
Zuri apretó mi mano.
-¿Estás segura?
Asentí. Zuri me atrajo hacia ella y me abrazó.
>>Lo siento cariño, debió ser muy difícil enterarte de eso, siento no haber estado contigo, sé que tuve mis problemas, pero no quiero estar lejos en un momento tan importante para ti.
-No importa, entiendo porqué estabas lejos, no es tu culpa.
Dejamos de abrazarnos.
-¿Qué harás?
-Por un lado sé que debería hacer algo, pero por otro lado, no quiero enfrentar las consecuencias y que mi familia esté separada de nuevo, quería esperar un año, pero no sé si esté bien, necesito un consejo.
-En mi caso yo lo demandaría, pero tampoco quiero quitarte la felicidad que tienes, no sé... ¿Ya lo hablaste con el chico?
¿No pensaste en que podría demandarlo él? Ya tiene pruebas. Tú cállate.
-No.
-Dile, al final era su madre, explícale cómo te sientes, a lo mejor te espere, pero necesitas decirle, no puedes decidirlo por tu cuenta.
-Sí, lo sé, es solo que... Todo sucedió tan rápido que me abrumé.
-Ya, ya cariño, ¿quieres ir por unos dulces o algo de comer? No quiero que piensen que te hice llorar.
Reí.
-Vamos, tengo un poco de hambre.
-Yo invito, pero ya deja de llorar que me preocupas más.